El montaje desde dentro

Pues ahí están María Eugenia y José Ángel Alayón, directora y editor, dejándose las pupilas delante de la pantalla del ordenador. Ahí, en un lugar medio perdido del Sur de Tenerife (La Camella, Arona), tiene su sede la productora El Viaje, hermanos en esta aventura del cine canario. No sólo son buena gente sino que saben un rato de cine, como lo han demostrado con el mejor documental realizado en las Islas los últimos años, La vida según era, y nos están echando una (gran) mano con el montaje de Algo que aprender.

Después de la explosión que supone todo rodaje hay volver de nuevo al principio, no sólo al guión, sino a la idea que hace ya años comenzó a mover la historia, antes siquiera que tuviera un título. Pensar el por qué de todo, en lo importante, en qué es lo que se quiere contar y cuáles son las mejores imágenes y sonidos para ello. Explotar lo que queda mejor e, inexorablemente, desechar aquellos planos que no cuadran en la nueva realidad de la historia ya montada. Y es que el montaje de una película es un proceso realmente fascinante, imprevisible, desquiciante, íntimo y creativo de depuración y minimilasmo. Y ya tenemos el primer resultado. Algo más de 13 minutos de imágenes en aparente movimiento.

Ahora viene la penúltima fase, la construcción del sonido, un paso nuevo para nosotros, y que están realizando en Santiago de Compostela (cosas de la globalización) Carlos García y Diego S. Staub, responsables, por ejemplo, de la edición de sonio de Tiro en la cabeza, la última película de Jaime Rosales.

Pero hay miles de detalles más, como los créditos, a los que se decidió darles un toque diferente (más allá del típico rodillo sobre fondo negro). Y para ello se puso manos (y ratón) a la obra otro gran artista, Juan Francisco Pérez, que ha redondeado el corto y la duración del conjunto en los 15 minutos que nos habíamos marcado inicialmente de referencia. Y otra cosa nueva: la exportación de todo el material visual en alta calidad, que la está realizando Aitor Padilla gracias a la generosidad de Ángel Falcón, que nos ha cedido sus instalaciones de PROIM.

Y todo ello salpimentado con miles de problemas informáticos, pequeños fallos inexplicables, llamadas de teléfonos, decenas de presupuestos de kinescopado, dudas y más dudas, viajes al sur, despistes, revisiones, llaves perdidas, emociones… y es que todo eso es la posproducción, algo mucho más inasible que el rodaje. Quieres ir rápido para terminar y enseñar tu película, pero la propia dinámica de trabajo y la (maldita y maravillosa) técnica, te hace pisar el freno para ir más despacio. Quizás es lo mejor. De alguna manera se saborea, se siente y se sufre todo con más intensidad. Tal vez por ello el día del estreno es algo tan especial.

Pero como no podemos resistirnos más, ahí va el primer adelanto:

http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=
Algo que aprender – Teaser from Digital 104 on Vimeo.

Anuncios

Un comentario en “El montaje desde dentro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s