Dunas y cortos (primera parte)


Empiezo a escribir sin ordenar ni siquiera los acontecimientos en mi cabeza y sabiendo que esta entrada va a ser un caos. Empiezo a escribir consciente además de que la entrada cobra ahora tintes de balance. Y qué miedo me dan los balances…


El año lo comenzamos con el estreno de “Algo que aprender” y el mero hecho de haber conseguido incluir nuestro trabajo en el catálogo oficial de cortos canarios que organiza todos los años Canarias Cultura en Red y alguna que otra selección festivalera -siempre menos de las que esperas y muchas menos de las que deseas- nos ha hecho estar de un lado para otro con él: Las Palmas, Madrid, Lanzarote, Medina del Campo, Fuerteventura… Para ocupar más nuestra cabeza, ha vuelto a nuestras agendas la MIDEC, la Muestra Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La Laguna, que organizamos nosotros, y con ella ha vuelto mucho pero que mucho trabajo: se sorprenderían todo lo que se curra para que salga adelante una muestra tan humilde. Así que ahora que ya la MIDEC se ha acabado y que el corto empezará a distribuirlo la agencia Freak a través del catálogo, nosotros nos podemos ocupar -por fin- de los nuevos proyectos. Por eso, esta entrada sobre los últimos acontecimientos parece más un balance que otra cosa, un pasar página… Bueno, comienzo a hablar de lo que he venido hablar aquí, que me enredo y…


La última etapa de este periplo con el que hemos comenzado el año la vivimos en Fuerteventura, en el IV Festival Corto-Dunas. “Algo que aprender” estaba nominado a Mejor Corto Canario y Pape Monsoriu -nuestra protagonista- a Mejor Actriz y pa’ allá que nos fuimos. Esta vez Eugenia no podía representar a su corto -había quedado con no se qué furiosos titanes en Las Cañadas- y, como coincidía en fin de semana… Pues me toco a mí el regalo/pufo de ser embajador de “Algo que aprender” en tierras majoreras -con la mejor compañía, eso sí, que se creen-.


Que te nominen a algo tiene su punto, para qué lo vamos a negar. También lo tiene -observándome de fuera- que el más rarito de Digital 104 sea la representación del corto en el festival. Fuerteventura es un puntazo, la verdad… El bufé del hotel es el mejor que he probado en mi corta pero intesa experiencia hotelera. Y… bueno, el trío flamenco que durante la gala de entrega de premios interpretaba canciones aparecidas en películas de Almodóvar no lo hacía nada mal…

El flamenco nos ayudó a digerir la derrota (hasta que llegaron las cervezas, claro).

Sí, vale, se me nota demasiado que intento evitar hablar de los temas espinosos para no parecer un resentido o un envidioso… Pero, qué demonios, voy a hablar del festival sin pensar en lo que puede ser políticamente correcto o no… Pero eso será mañana porque este post me está pareciendo ya demasiado largo. 

Sí, amiguitos, voy a poner un ‘Continuará’ de esos que tanto odio cuando me lo encuentro como lector. ¡Ja! Bueno, a estas alturas y por mi desquiciado tono, sabrán que no nos dieron ninguno de los dos premios -que es lo que le importa a la gente-. Pero no, no nos fuimos de vacío, no se vayan a creer. La gentil organización nos obsequió con dos diplomas/folio con nuestras nominaciones, como esos que te daba Danone por participar en sus concursos de redacción… Pero eso se los cuento mañana, que si no me enralo y el post se hace eterno.

CONTINUARÁ

P.D.: ¡Ja!

Domingo J. González

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