13.001: Una odisea televisiva

El pasado viernes 29 de mayo (en realidad en la madugada del sábado), a la 1.35, fue el día y hora escogida por la Televisión Canaria para emitir Algo que aprender entre una serie de cortometrajes canarios que habían recibido su apoyo económico en forma de precompra de derechos de emisión durante su producción (al menos así fue nuestro caso). Ésa fue su forma de celebrar el Día de Canarias, regalando a todos los moradores de estas islas esas películas de corta duración que con muchísimo cariño, sudor y esfuerzo se han conseguido llevar a cabo durante el 2008-2009, con mejor o peor fortuna.
Vale que apoyen económicamente a las producciones canarias y vale que ayuden a su difusión mediante su emisión, pero… hay cosas que dejan en evidencia el cuidado y la profesionalidad de una televisión que de lo que debería presumir es de lo que precisamente carece.

Antes de conocer el desacertado horario de emisión, ya nos olíamos que iban a repetir esa misma estrategia que años pasados nos indignaba como espectadores, trasnochadores por obligación si queríamos disfrutar de una pequeña parte de las producciones que se realizan en el archipiélago. La Televisión Canaria, eso sí, se encargó de anunciarlo a bombo y platillo en antena e internet con una efectista promo que, atención, utilizaba imágenes de cortos que no estaban programados y que no se emitirían.

Quedan tan solo tres días para la emisión y… “Ring, ring”. Suena el teléfono. Nos comunican desde la Televisión Canaria que han perdido las dos copias Betacam Digital que entregamos en su momento como una de las obligaciones del contrato. Una era para su emisión, y otra una copia de seguridad (para nada segura, ya ven). Extraviadas, las dos cintas… Nos piden si podemos hacer otra copia (sí hombre, con lo caras que cuestan las jodidas). Les ofrecemos un Betacam SP (analógico) que recogen, copian y devuelven prácticamente sobre la marcha. Problema solucionado, al menos ya tenemos asegurada la emisión. Pero no deja de rondarme por la cabeza dónde diablos están las dos copias perdidas del corto… ¿Secuestradas por algún censor misterioso? ¿Tomadas “prestadas” por algún empleado salidorro con ganas de ver algunas secuencias subidas de tono? Estén donde estén… ¿estarán juntas o cada una de las cintas por su lado? En fin…

Llega el día. Por fin es viernes y ponen los cortos, que aunque ya había visto anteriormente en pantalla grande tenía la ilusión de verlos en la pantallita de mi tele, con la mosca del logotipo de la Televisión Canaria sobreimpreso en las bandas negras del formato 1,1:85. Tic, tac, tic, tac… Joder qué sueño. Tic, tac, tic, tac… ZZzzzzzzz. Sí, reconozco que me dormí, y que no vi ni uno solo de los cortos, lo que demuestra dos cosas:
1- Confirmo que es una hora malísima para un estreno televisivo de producciones audiovisuales regionales.
2- Que llego a casa cada vez más cansado.
Al día siguiente nos llegan felicitaciones a través del Facebook. Me sorprende que haya gente que sí haya aguantado para ver los cortos y me agrada que les haya gustado Algo que aprender. La siguiente noticia nos llega de la Televisión Canaria el lunes con los datos de la audiencia obtenida, que nos deja perplejos e incrédulos ante un 12,2% de “share”, que corresponde a 13.000 espectadores. Jamás hubiésemos pensado que Algo que aprender fuese visionado por tal masa de miles de personas canarias trasnochadoras. En fin, que las conversaciones de Digital 104 se han basado estos días en la fiabilidad de estos datos, de si alguien conoce a alguien que tenga un audímetro en casa, que a cuántas personas representa cada audímetro, que si una persona con audímetro que se queda dormida viendo la tele representa a ‘nosecuántas’ personas, que si realmente existen los audímetros…

Para ir terminando con este ‘post’, que no esperaba que fuese tan largo, el miércoles nos llega una nueva noticia sobre el tema, y tal vez la que peor me sienta de este camino lleno de baches. Resulta que han emitido los cortometrajes mutilados y por lo tanto incompletos. Se han cargado los títulos de crédito finales de los trabajos. Ese único testigo público del agradecimiento y reconocimiento profesional a todos aquellos que invirtieron su tiempo, esfuerzo y dinero en sacar adelante los proyectos. Esto sí que me parece indignante. Los que hayan visto Algo que aprender en televisión que sepan que no lo han visto entero. Se
han perdido unos títulos de crédito que complementan la historia, basados en los dibujos realizados por el brillante ilustrador Adrián Miguel y animados por Juan Francisco Pérez. ¿Cuándo se van a dar cuenta de que una película, serie, documental o lo que sea, no empieza y termina cuando les da la gana a ellos? Un momento agridulce más.
Jonay García
Digital 104

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2 comentarios en “13.001: Una odisea televisiva

  1. Pues sí que es indignante. Yo no sé cómo habrá quedado el mío porque lo anunciaban de 3 minutos así que igual lo cortaron y se quedaron tan anchos…
    Tampoco sé mi share, o será el mismo pa todos?
    abrazos de cineasta canario en su horario habitual (el de las 3 de la mañana)

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  2. Pues sí, hubo mutilación total, y el tuyo también lo sufrió Patrick.
    Lo del share debe ser que cogí a toda la vecindad y los conecté en plan pirata a un aparato de esos. Menos mal que nos lo tomamos con algo de humor.
    Salud para todos y todas.

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