Un corto más, un corto menos

Un corto más. Terminado. Empaquetado. Listo para enviar. Ansioso por proyectarlo, demasiado agotado por hacerlo. Otro corto de esta aventura que llamamos Digital 104. Uno más.

Navidades, carnavales, tardes, noches, festivos hipotecados por una apuesta, por un sueño enrollado sobre sí mismo, como una espiral.

Posproducción. Qué palabra más fea, y que fea es, que ingrata, qué mal se pasa después del rodaje. Todo es delicado y frágil, como trabajar con finos cristales a punto de romperse, siempre a punto de romperse. Ordenadores, discos duros, renders, filtros… Viajes sin turismo. Sonido que se pierde, y se recupera, y se pierde, y cae un rayo, ladra un perro, canta un gallo… y otra vez, hay que volverlo a hacer otra vez, sí, sin descanso, hasta el límite.

El color así no, demasiado oscuro… pero, cómo aclararlo sin que se note, cómo teñirlo sin teñirlo y sin saber cómo teñirlo. Magos que desaparecen, magos que aparecen, y hacen un nuevo truco a base de acertados clics de ratón.

Músicas que suenan demasiado, o demasiado poco. Otra vez, sí otra vez, temprano, antes de salir para el curro hay que dejar haciendo otro render a ver si ahora está bien.

Y aterrizamos en el frío de las catedrales donde acuden todos los peregrinos con la fe puesta en un último milagro. La ofrenda es cara, el ritmo es lento, y la nieve cae en las calles de Madrid. Bajamos a las catacumbas del último brujo, siempre con la duda, siempre. Cansados de espejismos, una última cacofonía entra en escena y nos devuelve sin nada, aún sin nada, sin épica ni magia.

Tocan el timbre de nuevo, y aparece la caja de pandora que desatará nuestros bienes por todos los lugares donde nos dejen. Inasible, como siempre. Apenas se deja tocar, y aún hay que esperar para lanzarlo a 24 fotogramas por segundo, aunque esté a 25.

Listo. Uno más. Vendrán noches de cine, mensajeros con malas noticias o, peor, no habrá noticias. Pero también, sueño, espero, buenas nuevas de algún lugar, tal vez un espectador rozado por la pequeña llama creada me mire y nada más, y no tenga que decirme nada, y tantas y tantas cosas que sueño, y que den más sentido a todo esto, porque sé que lo tiene, porque pese a este disfraz de mártir, este año, sólo por todo esto, ha merecido la pena y cada día ha sido siempre ilusionante.

Ahora toca contemplar el ídolo dorado y no pensar nada más. Lo hemos conseguido, otro corto chicos! y está en el Catálogo, y se proyectará en Madrid. Uno corto más, un corto menos. A por el siguiente ya.

Jairo López

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6 comentarios en “Un corto más, un corto menos

  1. Gracias “dire” por mantenernos al día, además agradezco que lo hagas en forma de narrativa prosáica, para darme un “kit-kat” en mi trabajo mañanero. Lástima que no nos deis más entradas en el blog para alegrarme más días, entiendo que no hay tiempo para más.
    Un abrazo a todo el equipo.

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  2. Un corto más, ni más ni menos. Como sabes que siempre van a surgir imponderables cuando el tiempo va en contra, lo importante es no estar solo en el proceso, compartir el trabajo y pesares, de otra forma se volvería uno loco, que es lo que me pasó el pasado año y por lo que no quiero volver a pasar nunca más.
    Venga gente, disfruten y a por el siguiente.

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  3. Yo no sé si es narrativa prosáica o qué. Pero transmites muy bien, todo lo que han sido los último dos meses de tu vida.
    Está muy bien escrito.
    ¡Felicidades pariente!
    Te mereces un parón para disfrutar, ahora, del trabajo más que bien hecho.

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