Las apuestas de "Como siempre"

Ya sólo quedan dos días para el estreno de Como siempre en Tenerife. ¡Recuerden! este miércoles de 12 mayo a las 20:30h en los Renoir-Price de Santa Cruz junto a los 6 cortos de Catálogo “Canarias en Corto 2010”.



La idea de Como siempre surgió hace varios años, en 2006, celebrando un cumpleaños en un bar de La Laguna. Allí le propuse a Domingo J. González que me gustaría hacer un corto de un grupo de amigos y donde no pasara nada extraordinario, sólo “sus cosas”. Domingo y yo compartimos una visión similar del mundo en muchos aspectos, de las relaciones de pareja, de las laborales, de la vida. De ahí surgió un guión titulado En el limbo, que al año siguiente, ante las dificultades para producirlo, decidimos replantearlo, ir a la esencia de lo queríamos contar, y apareció Como siempre.


En el nuevo guión se mantenía la estructura de una noche de un grupo de amigos, pero ahora celebrando el fin de año, solos, en una casa rural. El tono, como ya se revela desde el título, se volvió más contenido y más amargo. A partir de este momento iniciamos un camino que sabíamos sería difícil, porque se trataba de una apuesta menos llamativa y efectista, pero que a nosotros nos parecía más madura. Ésta fue la primera y más arriesgada apuesta del corto: un guión coral que parte del arquetipo de reunión de amigos, pero que huye de esos espacios comunes, que no tiene un clímax dramático al uso ni unos personajes extremos.

Con esa apuesta por la contención, decidimos seguir adelante, teníamos que hacerlo y nos pusimos a ello.

(Un referente para la estétcia del corto: Millenium Mambo, de Hou Siao-Sien)

Buscamos y encontramos a los 6 actores -apostando por jóvenes valores canarios, formados en su mayoría en la Escuela de Actores de Canarias-, la localización -una casa rural en Arico Nuevo-, los jefes de equipo -confiando en ‘veteranos’ técnicos de Gran Canaria-, y dándole mucha importancia a los detalles.

En ese momento -a falta de unas 4 semanas para el rodaje-, con todo a punto, pensando en las canciones que debían de escucharse en cada momento, decidí cambiar la planificación, apostar por el plano secuencia, dar fluidez a la cámara -todo el corto está hecho en steadycam-, y, sobre todo, tratar de lograr un mayor realismo en la puesta en escena, hacer confluir tiempo y espacio, eliminar el montaje, dotar al plano de una presencia real de los actores, de la casa y de la noche.

Esto provocó notables cambios en el diseño de producción, pero mis compañeros de Digital 104 decidieron mantener la apuesta.

(Zalo y Amanhuy durante los ensayos en la localización)


Tres semanas antes del rodaje mientras hacia una pausa antes de la tempestad en La Palma, una reacción electrovagal me constreñía el esófago, el fuerte dolor provocó una bajada de tensión y mi corazón latió muy lento durante unos segundos. La consecuencia fue un desmayo y, sobre todo, acabar con la cara rota en el suelo. Herido de guerra sin guerra regresaba a Tenerife para comenzar con los puntos en la cara los ensayos con los actores. Como siempre, esta es una de las fases más gratificantes y estimulantes de hacer una película. Vamos descubriendo a los personajes, haciéndolos carne, avanzando, probando. Es puro trabajo creativo, intangible, emocional. Esos días llegaba a casa satisfecho, tranquilo y feliz.


Y después de 2 días de ensayos para preparar la coreografía de actores y cámara por la casa rural llegó el rodaje. 3 largas e intensas noches de trabajo, concentración, resolución de problemas, toma rápida de decisiones, retoques, dudas, acción y corten. Había que materializar la apuesta, y no fue fácil, teníamos poco tiempo y pocos medios. No había mucho margen de error, no podíamos optar al perfeccionismo absoluto. El primer día sufrí, teníamos que hacer 2 planos y ninguno salió perfecto, pero salieron, teníamos las imágenes. El 2 día fue más fluido, la coreografía parecía más engrasada. Y el tercero nos faltó tiempo para hacer lo previsto y tuvimos que adaptarnos a las posibilidades, haciendo un plano de unos 7 minutos en una sola toma, sin margen de error. Afortunadamente todo salió bien, todo estaba en su sitio, los actores echaron el resto y teníamos el corto.

(David Delgado, director de fotografía)


Pero no teníamos el corto. Luego vinieron muchas semanas y meses de posproducción, la fase más sufrida, la más delicada, la más ingrata. La técnica, los detalles, todo te obsesiona y se empantana, y llegas a odiar el corto. Aunque, como siempre, aparecen soluciones y todo acaba saliendo bien. Llegó la subvención, pudimos pasarlo a formato cine (35mm), hacer mezcla de sonido Dolby SR, y teníamos las copias.

Sabemos que tenemos un corto más arriesgado de lo que aparenta, un corto que se aparta del formato clásico que gusta en festivales o a la mayoría de espectadores, pero también sabemos que tenemos un corto cinematográficamente maduro, que refleja conflictos cercanos, que pretende construir un estilo, que no está hecho para impactar, sino para quedarse dentro del espectador, para construirse y rehacerse en su cabeza, para ser visto más de una vez, para dejar en la boca un regusto amargo y, espero, para salir del cine con ganas de vivir intensamente la vida.

http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=10162509&server=vimeo.com&show_title=1&show_byline=1&show_portrait=0&color=&fullscreen=1

Tráiler · Como siempre from Digital 104 on Vimeo.


Nos vemos este miércoles en el cine!

Jairo López

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s