¡Y YO CON ESTA WEB!

Fotograma de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960).

Por Domingo J. González

Seguro que han oído alguna vez aquello de que “Una empresa no existe si no podemos encontrarla en Internet“. Pero esa máxima casi quedó obsoleta o, al menos, incompleta con la llamada vida 2.0 y la expansión de los conocimientos digitales básicos. Hoy podríamos decir algo así como “Más importante que estar, es estar bien”. Dicho de otra forma: “Lo importante de estar en Internet es que consigamos transmitir en cada acción la filosofía que nos define“. Parece obvio, pero no lo es tanto si echamos un vistazo a la presencia digital de muchas de las empresas que nos rodean. Si hablamos de transmitir imagen en Internet debemos empezar por nuestra carta de presentación por antonomasia: nuestra página web. ¿Qué hace nuestra empresa con estas pintas? ¿Estamos dando la imagen que queremos dar?


Mundo viejuno. 

Fuimos una empresa pionera y nos lanzamos de cabeza al mundo web. De aquello ya hace 20 años y lo peor es que basta con entrar a nuestra página para que todo el mundo lo sepa. Tenemos un problema de desfase en el diseño. Quizás un contador de visitas era ‘lo más’ antes, pero estamos en 2013, no lo olvidemos.


Apología del flash (en el otro extremo). 


Sí, el flash mola y nuestra conexión ultrarrápida también, pero no podemos olvidar nunca al OTRO. Y aquí, ponerse en el lugar del otro implica ser consciente de que no todo el mundo tiene la misma velocidad de conexión. Es decir, que una web muy currada en cuanto a efectos de flash puede ser una pesadilla para alguien que no tenga una conexión de velocidad mínima. En un mundo en el que tenemos que transmitirlo todo en muy pocos segundos, casi no hay tiempo para esperar a que se cargue una página.

Nosoloimagen. 

Una web es imagen, pero también texto. Es, ante todo, información y posibilidad de que circule por la Red sin límites (o con los menos posibles). Tenemos que facilitar al público que ‘copie’ nuestros textos, que ‘corte y pegue’ sin dificultad. Una web realizada 100% en flash o hecha como una imagen es una ‘antiweb’. Si para nosotros es más importante la autoría de una frase que la posibilidad de que la información de nuestra empresa circule, no deberíamos estar en Internet.

Nosoloimagen2. 


Lo dicho: una web es también texto, pero no, cualquiera. Un texto web debe ser, al menos, claro, conciso y, por supuesto, acorde a la corrección ortográfica y gramatical. Después vienen todas las posibilidades del SEO (crear unos textos que, por sí solos, posicionen bien nuestra web en los resultados de los buscadores). Que sepamos escribir no significa que sepamos comunicar con la escritura. Y que creamos que escribimos bien porque las frases suenan profesionales, no quiere decir que estemos diciendo algo de interés. ¿Podríamos decirlo con menos palabras? ¿Y con palabras más comunes? ¿Y utilizando las más buscadas por los internautas?


Nuestro centro. 

La web es el centro de nuestra imagen digital. Deberíamos usarla, además de para resumir quiénes somos y qué ofrecemos, para dejar claro dónde pueden encontrarnos, lo que implica también organizar toda nuestra presencia en Internet. Qué sentido tiene que tengamos una fanpage en Facebook si en nuestra web no hay rastro de esta presencia. Para qué queremos un canal de Youtube, si los que entren a nuestra página no lo saben (y viceversa).


La ventana indiscreta. 


Es tentador conseguir beneficios directos, que alguien nos pague porque aparezca su publicidad en nuestra web. Pero tengamos cuidado. Si creamos una página es para que el visitante se quede con nuestra empresa, con nuestro mensaje o con nuestra imagen. Cuidado con todo lo que pueda despistarlo, porque acabará cansándose. Y cuidado con la publicidad que viene a contradecir nuestra propia filosofía. Por cierto, que una ventana emergente es casi sinónimo de “¡Ciérrame!”. Lo aguantamos en los periódicos porque no nos queda más remedio.


Domicilio propio. 

Desde que empieza a cargarse nuestra web, ya estamos transmitiendo qué tipo de empresa somos. Es más, lo estamos trasmitiendo desde que aparece nuestro nombre en los resultados de un buscador. Para qué nos preocupamos en registrar un nombre comercial si después en Internet aceptamos que sean otros quienes digan cómo se llamará nuestro sitio. ¿Aceptaríamos que en la fachada de nuestro establecimiento el nombre de nuestra empresa apareciera después de otros nombres genéricos sin que pudiéramos controlarlo? Lo que nos lleva además a otra cuestión de imagen: el correo electrónico. ¿Qué nos ofrece más confianza? ¿Una empresa con un correo de Hotmail o de Gmail o una con correo de su propio dominio?  Eso por no hablar de la dificultad para aparecer en Google sin un ‘domicilio propio’.

To be or not to be 

Se habla mucho en los últimos tiempos de internacionalizar nuestro negocio. Si creemos que nuestra empresa puede saltar las barreras idiomáticas, ¡adelante! Necesitaremos, anque suene evidente, versión en otro idioma de la información de la web, al menos en inglés. Pero ojo, si lo del inglés no lo controlamos y no estamos dispuesto a invertir en alguien que lo haga, mejor dejémoslo estar. No olvidemos que en cualquier ámbito de la vida hay que ofrecer lo que podamos cumplir. Si no, tarde o temprano (y en Internet suele ser temprano) vendrá la sensación de estafa. Y ésa es muy difícil de eliminar.


Me parece que cualquiera de estas reflexiones son de sentido común y, en cualquier caso, forman parte sólo de la manera en la que entendemos la comunicación web en Digital 104. Podríamos resumirlo todo en un principio básico de acción:

Los principios que han de regir cualquier paso en Internet son
 el sentido común y la empatía 
(intentar ponernos en el lugar del receptor). 


Y, por supuesto, antes de querer internacionalizar nuestro negocio y vender nuestros productos en Melbourne, creo que es más importante que nos preocupemos por ofrecer una imagen digital coherente con la filosofía de nuestra empresa. Es lo que se conoce como “No empezar la casa por el tejado”.

Existen muchas más. Algunas son objetivas, como la necesidad de emplear fotografías de calidad profesional para nuestro sitio web. Otras, reconozco que pueden ser manías personales, como el uso de loops musicales que resultan tan complicados detener o el empleo de efectos de sonido cada vez que hacemos ‘click’ en un botón de la web. ¿Se les ocurre alguna otra?


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