LAS 10 DE… CARLOS Y BENITO


Pues vamos allá. Toca la segunda entrega de ‘Las 10’, en versión ‘nuestros lectores’, que, como sabes, vamos publicando de dos en dos (y una vez al mes) en riguroso orden de llegada. 

Hoy compartimos la lista de Carlos (Carlos Vílchez) y Benito (Benito Romero), dos selecciones que no pueden ser más heterogéneas. 
En la primera, cabe un maestro del mudo, dos westerns, el maestro del suspense, el Hollywood más romántico o una de las comedias más divertidas de la historia. 
En la segunda, desde el inconfundible universo de uno de los cineastas españoles surgidos con fuerza en los 90, una de época, una comedia protagonizada por Bill Murray… y hasta una porno. Gracias a los dos.

Y recuerda que, si aún no lo has hecho, puedes enviarnos ‘tus 10’ a contacto@digital104.com o por mensaje privado en nuestro Facebook. Si quieres refrescar las reglas, aquí te las enseñábamos por primera vez. Las esperamos…

Las 10 de… Carlos


Vértigo / De entre los muertos (Alfred Hitchcock, 1958). No es la más perfecta de sus películas, pero su poder hipnótico y fascinación hace que David Lynch aparezca como un aficionado.

Amanecer (F. W. Murnau, 1927). Porque esa segunda oportunidad te llega al alma y Murnau hace que creas en él.

Centauros del desierto (John Ford, 1956). Porque refleja la soledad del antihéroe redimido. Además, la plasticidad de sus planos sigue poniéndome la piel de gallina.


Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti, 1960). La crudeza y la sensibilidad de sus imágenes y personajes me enamoran.

Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954). Con la escena de la cocina se me siguen saltando las lágrimas. Por muchas veces que la vea.

El año pasado en Marienbad (Alain Resnais, 1961). Ay, l’amour fou.

Desayuno con Diamantes (Blake Edwards, 1961). Porque va mucho más allá del icono y retrata como nadie la necesidad de ser amado.

Ordet / La palabra (Carl Theodor Dreyer, 1955). Es la fuerza del amor y de la voluntad.

Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959). ¿Hace falta explicar por qué? Risas, risas, risas…

Carta a una desconocida (Max Ophüls, 1948). Porque no existe personaje más tierno ni amor más puro que el encarnado por Joan Fontaine.
Carlos Vílchez es periodista, crítico musical y gestor cultural. Actualmente es jefe de prensa y comunicación de Auditorio de Tenerife. Ha dirigido documentales para Canal Canarias y Televisión Canaria, además de colaborar regularmente para medios especializados como Scherzo, Ópera Actual o Ritmo. Asimismo, ha dirigido proyectos culturales como En el tapete del mar, basado en la obra poética de Pedro García Cabrera, o el ciclo de conciertos Los locos años 20 en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife.


Las 10 de… Benito


La ardilla roja (Julio Médem, 1993). Aprovechar el momento de amnesia de la mujer que te gusta para mentirle y decirle que eres su novio, que viene a ser algo así como ser invisible y colarte en el cuarto de las chicas. Llevártela al paraíso. Hacerla tuya. Ver que responde favorablemente al fraude que has creado a su alrededor.

Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993). La mejor manera de conocer a la persona que te gusta, de meterte en su cabeza sin barreras, es vivir el mismo día a su lado una y otra vez… Hasta que acabes harto de la idealización que has hecho de esa persona (o no).

American Beauty (Sam Mendes, 1999). Saber que ningún libro de autoayuda mejorará tus carencias. Saber que las carencias son imposibles de eliminar. Saber que todo el mundo tiene carencias. Aceptarte con tus heridas. Comprender que las heridas son hermosas. Que uno es lo que es y no lo que otros quieren que seas (la aceptación social). Estar dispuesto a dar y recibir amor con sinceridad.

La red social (David Fincher, 2010). Ser una persona asocial, sin la más mínima capacidad de empatía y asertividad. Que la chica que te gusta te mande al carajo y no quiera saber nada más de ti. Que aproveches tu despecho, tu rencor y tu tristeza para elaborar la mayor web de redes sociales del planeta y hacerte multimillonario, aunque en el fondo el dinero no te importe y sigas despechado por esa chica.

Tarzán X (Joe D’Amato, 1994). Pasarte la vida rodeado de monos y dar con la mujer de tus sueños, enseñarle tu miembro erecto de forma absolutamente natural, fornicar salvajemente con ella una y otra vez en la selva y, cuando llegas a la civilización, seguir fornicando con todas las demás mujeres que hay a tu alcance.

39 escalones (Alfred Hitchcock, 1935). Que todo el mundo te acuse de un delito que no has cometido, que tu conciencia esté absolutamente tranquila pero tengas que convencer al resto de la gente de tu inocencia y, en ese complejo proceso, vivas la aventura más entretenida de tu vida y, de paso, consigas a la chica de tus sueños.

Annie Hall (Woody Allen, 1977). Poder mostrarte vulnerable (y débil y pesimista) con la mujer que te gusta y que, aún así, esta mujer siga a tu lado, te acepte tal como eres (como tú la aceptas a ella). Poder hablar constantemente en un tono irónico-filosófico con esta mujer y que, aún así, ella termine acostándose contigo.

Amor (Michael Haneke, 2012). El concepto de ‘amor’ racionalizado y, no por ello, más frío (aunque lo parezca), ya que, por aprendizaje y herencia sociocultural, tendemos a asociarlo de un modo u otro a las baratijas propias de la adolescencia.

Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988). Hacer de la mentira y la manipulación emocional un arte (el arte de la guerra) para conseguir tus propósitos. Conspirar sin descanso. Ser lo suficientemente frío y calculador como para mirar a los ojos a la otra persona y jugar con sus sentimientos sabiendo que le estás haciendo daño. Tener sexo mecánicamente, sin piedad. Que tu orgullo pisotee a todo el mundo hasta que se imponga. Morir solo o desterrado.

París-Texas (Wim Wenders, 1984). Reconstrucción del pasado a partir de las cenizas, cuando todo parecía perdido. Involucrarte sólo lo justo en el transcurso de los hechos. Ser lo suficientemente coherente (y humilde y valiente) para constatar que lo que no funcionó una vez con la persona que más has querido en este mundo no volverá a funcionar, por mucho que lo desees.



Benito Romero es licenciado en Filosofía. Ha publicado el libro de poemas La lentitud desecha. Sus críticas de cine pueden leerse en la web Filmaffinity.com, firmadas bajo el seudónimo ‘Clínex Rotos’.


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