LOS ÓSCAR: MCQUEEN Y CUARÓN SE REPARTEN LA TARTA


Por Domingo J. González
(Digital 104 Comunicación)

Los Óscar llegaron a su edición número 86, que se dice pronto. Como ya sabes si nos sigues habitualmente, en Digital 104 nos gusta dedicarles un tiempo a conocer quién está detrás de cada premio. Es decir, que aquí no hablaremos de Ellen Degeneres y sus selfies, ni de la alfombra roja y sus aciertos y errores, lo nuestro es el cine y ver las trayectorias de cada premiado. Intentaremos ser lo más breves posibles, eso sí. ¿Preparado?

Cortometrajes


No pudo ser. España optaba por quinta vez a llevarse el Óscar a mejor cortometraje de acción real y, como en las cuatro veces anteriores, nos vinimos de vacío. Esta vez fue la danesa Helium, de Anders Walter y Kim Magnusson, la que le arrebató el honor a Aquel no era yo, de Esteban Crespo. Lo curioso es que uno de los codirectores del corto ganador, Kim Magnusson, tiene en su haber otro Óscar en la categoría, conseguido en 1999 con Valgaften y hasta tres nominaciones más: Ernst & Lyset (1997), Wolfgang (1998) y Helmer & Son (2007). Todo un experto en estas lides.

Mr Hublot es un entrañable personaje y un cortometraje de animación elegido como el mejor del año. Laurent Witz y Alexandre Espigares son sus codirectores, la unión entre un ‘recién llegado’ y un animador curtido en trabajos para películas como Happy Feet 2 o series como Star Wars: la guerra de los clones.

El mejor corto documental fue The Lady in Number 6: Music Saved My Life, sobre la historia de una pianista judía a la que su talento artístico mantuvo con vida en un campo de concentración nazi. Dirige el documentalista Malcolm Clarke, que ya ganó el Óscar en 1989 por You don’t have to die y estuvo nominado en 2003 por un largo, Prisoner of Paradise. Alice-Herz Sommer, la protagonista, falleció pocos días antes de la ceremonia. Tenía 110 años y era la superviviente del holocausto más longeva.

Extranjeros, animación, documental


La italiana La gran belleza, de Paolo Sorrentino, hizo buenas todas las quinielas y se alzó con el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Sólo la danesa La caza, de Thomas Vinterbeg, podía haber hecho algo de competencia a una cinta que lo ha ganado todo: desde el Globo de Oro a cuatro Premios del Cine Europeo. Italia consigue el premio por décimotercera vez en la historia y 16 años después del fenómeno La vida es bella. Y lo hace recordando/homenajeando a uno de sus grandes autores de todos los tiempos: Federico Fellini.

Disney se quedó con el premio de largo de animación gracias a Frozen, confirmando así el renacimiento del estudio tras la vuelta en 2006 de John Lasseter. Frozen es el éxito del año y tenía pocos rivales. Para Hollywood, seguramente, la nominación de Se levanta el viento, ya era reconocimiento de sobra para un cineasta japonés -aunque el cineasta se llame Miyazaki y sea su despedida cinematográfica-; y el éxito comercial de Gru 2, mi villano favorito no era suficiente argumento para ganar el favor de los premios.

La única sorpresa (siempre relativa en estas categorías) fue que el Óscar a mejor documental no fuese a parar a opciones más sonoras como The Act of Killing o The Square. La estatuilla se la quedó al final 20 Feet from Stardom, sobre el día a día de un grupo de coristas. Firma Morgan Neville, especializado en documentales musicales y que cuenta en su carrera, entre otros reconocimientos, con tres nominaciones a los Grammy.

Técnicos

Gravity es el hallazgo técnico del 2013, de eso no cabe ninguna duda. Y los Óscar lo reflejaron. Los premios a El gran Gatsby -vestuario y dirección de producción- y Dallas Buyers Club -maquillaje- fueron casi anécdotas en una subcategoría, la de los galardones técnicos, que copó la cinta de Alfonso Cuarón:

Emmanuel Lubezki consiguió por fin el máximo galardón en Dirección de Fotografía después de cinco intentos. Habitual del cine de Cuarón y de Terrence Malick, en su trayectoria destacan trabajos de la talla de Sleepy Hollow, Hijos de los hombres o El árbol de la vida.

Para Mark Sanger es una oportunidad única. El montaje de Gravity, realizado junto al propio director, le ha permitido acumular nominaciones y premios durante todo el año. En su trayectoria previa, destacan sus trabajos en títulos de Tim Burton como Charlie y la fábrica de chocolate o Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet.

Catherine Martin se hizo con los premios al vestuario y arte (diseño de producción en terminología de los Óscar) por El gran Gatsby. Martin, diseñadora habitual -y mujer- de Baz Luhrman, ya había probado las mieles del éxito con su vestuario y arte de Moulin Rouge y estuvo nominada por los decorados de Romeo + Julieta en 1996 y por el vestuario de Australia en 2008. Su principal rival, La gran estafa americana, no fue tal.

Para Adruitha Lee y Robin Mathews, el Óscar a mejor maquillaje y peluquería es su primer reconocimiento importante. Lo consiguen con Dallas Buyers Club en una categoría bastante discreta este año, en la que competían con El llanero solitario y con Jackass presents: Bad Grandpa. Lee ha trabajado en The artist, En la cuerda floja o 12 años de esclavitud. Mathews, por su parte, en la saga Crepúsculo o en Oz, un mundo de fantasía.

Glenn Freemantle, que ya había estado nominado en 2009 por su trabajo en Slumdog Millonaire, consiguió el Óscar a mejor edición de sonido por Gravity. Por su parte, la mezcla de Skip Lievsay, Niv Adiri, Christopher Benstead y Chris Munro, también consiguió hacerse con el galardón. Munro ya tenía un Óscar por el sonido de Black Hawk derribado y Lievsay, habitual del cine de los Coen, competía este mismo año con Inside Llewyn Davis.

Y los mejores efectos visuales fueron, cómo no, para Gravity, para Tim Webber, Chris Lawrence, Dave Shirk y Neil Corbould. De los cuatro, el más veterano es Corbould, ganador en 2001 del Óscar por Gladiator y nominado en 2007 y 2013 por Superman Returns y Blancanieves y la leyenda del cazador. Tim Webber también había estado nominado anteriormente por su trabajo en El caballero oscuro.

Música


Gravity se hizo también con el Óscar a la mejor banda sonora, gracias a la partitura del británico Steven Price que, con este premio, logra también el espaldarazo a su carrera. Oiremos próximamente su trabajo en Ant-Man, la nueva gran apuesta de superhéroes que se estrenará en 2015. Tuvo que derrotar a John Williams (La ladrona de libros), Alexander Desplatz (Philomena) o Thomas Newmann (Saving Mr Banks). Ahí es nada.

El premio a la mejor canción fue para el cine de animación. Frozen, de nuevo, gracias al tema Let it Go, de Kristen Anderson-López y Robert López, se alzó con la estatuilla Superó al cada vez más omnipresente Pharrel Williams (Gru 2, mi villano favorito), a la (casi) siempre interesante Karen O (Her) y hasta a los mismísimos U2 (Mandela: del mito al hombre).

Guión

La Academia de Hollywood reconoció al fin este año a uno de sus creadores más originales. Spike Jonze (Cómo ser John MalkovitchAdaptationDonde viven los monstruos), ya sin el gran Charlie Kauffmann -el guionista de sus primeras películas-, se hizo con el premio al mejor guión original por Her. Para ello, tuvo que superar a un durísimo competidor, Woody Allen, en el año de su regreso triunfal. 

12 años de esclavitud se llevó el Óscar a mejor guión adaptado. John Ridley adaptó las memorias de Solomon Northup y con ello ha conseguido estar presente en todos los premios de la temporada. El galardón a Ridley es otro de esos espaldarazos a las carreras de profesionales poco conocidos. En su trayectoria cinematográfica lo más destacado hasta ahora era firmar la historia de Tres reyes de David O. Russell y la novela que Oliver Stone adaptó en Giro al infierno.

Actores


Las transformaciones radicales suelen ser garantía de éxito en los Óscar. Jared Leto y Matthew McConaughey, ambos por Dallas Buyers Club, han sido los últimos en demostrarlo. El primero, mejor actor protagonista, ha sido la gran sorpresa de los últimos meses. Con el espectacular cambio físico del que hace gala en Dallas Buyers Club y algunos breves pero intensos personajes, como su aparición en El lobo de Wall Street, parece querer abrazar una carrera actoral impensable hasta ahora si observamos su trayectoria. Veremos cómo evoluciona.
Por su parte, Jared Leto, mejor actor secundario, consigue con su personaje de transexual un reconocimiento general que no parecía tampoco factible en una carrera marcada por la independencia y por títulos de culto minoritario como Réquiem por un sueño o Mr Nobody.

Lo de las actrices es otro cantar. La gran favorita como actriz protagonista era Cate Blanchett y lo era desde el momento en que Blue Jasmine se pudo ver públicamente. El regreso del mejor Woody Allen se apoyaba, además de en un estupendo guión, en una actriz que ya merecía el reconocimiento como protagonista después de haber estado nominada por las dos entregas de Elizabeth. Ya tenía, eso sí, un Óscar como secundaria por El aviador y había sido candidata dos veces más (Diario de un escándalo y I’m not there)
Por su parte, la mejor actriz secundaria es este año Lupita Nyong’o. Totalmente desconocida hasta que 12 años de esclavitud la colocó en el panorama mundial y en las agendas de todos los estudios, es una de las actrices de moda en Hollywood. Superó a la ‘niña mimada’ de la Academia en los últimos tiempos, Jennifer Lawrence.

El director

Ya había merecido mejor suerte cuando estrenó Hijos de los hombres, aquella historia adulta de ciencia-ficción que era, además, un tour de force técnicopero su ‘fracaso’ comercial lastró sus posibilidades. Ahora, con Gravity como una de las películas más taquilleras del año, era imposible mirar a otro lado. Era la primera vez que nominaban a Alfonso Cuarón como director y se lo llevó. Antes había optado a premio (sin éxito) con los guiones de Y tu mamá también e Hijo de los hombres -por cuyo montaje también fue candidato-. México confirma su poderío en el nuevo Hollywood.

La película

Y siguiendo con la “costumbre” de los últimos tiempos, la mejor película del año no es la que más premios consigue -costumbre que hasta se ha implantado en los Goya-. O dicho de otra manera, los llamados premios técnicos y los llamados “artísticos” no suelen coincidir. Sea como fuere, 12 años de esclavitud se convirtió en la película elegida por los académicos. Steve McQueen no habrá conseguido el Óscar como director, pero con sólo tres películas (suyas son las muy interesantes Hunger y Shame) ya está en lo más alto del universo hollywoodiense. ¿Cuál será su próximo paso?

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