Los Goya 2016: TRUMAN venció a Lorca

Por Domingo J. González (Digital 104 Comunicación)

Los Goya cumplieron 30 ediciones. Fue una gala extraña, deslavazada, en la que el maestro de ceremonias, el repetidor Dani Rovira, sólo pareció conectar en contados momentos, pero que volvió a disfrutar del respaldo del público desde sus casas. Obviando la propia ceremonia, la polémica con la interrupción de algunos discursos o la discutidísima intervención de Resines como presi, los premios en sí, que es lo que nos incumbe en esta entrada anual, tuvieron un claro vencedor: Cesc Gay. El cineasta catalán consigue con Truman, su sexta película en solitario, el reconocimiento de sus compañeros de profesión en España. Y lo consigue con el que quizás sea su filme más comercial, sin que ello desmerezca, ni muchísimo menos, su calidad. El globo de expectación creado en las últimas semanas en torno a La novia se desinfla y acaba con dos únicos galardones (fotografía y actriz de reparto) de los doce a los que optaba. Y el resto de premios se reparte mucho: A cambio de nada, Nadie quiere la noche, El desconocido, Palmeras en la nieve… Vayamos, como siempre, categoría a categoría, conociendo a los ganadores. Disculpen, eso sí, por la extensión de la entrada. ¿Preparados?

Los cortometrajes

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Alike, de Daniel Martínez Lara y Rafael Cano, mejor cortometraje de animación.

Uno de los cortos españoles más premiados del año, El corredor, de José Luis Montesinos, se hizo con el galardón al mejor cortometraje de ficción. Apenas una semana antes, el cineasta tarraconense había conseguido también la gloria en los Premios Gaudí, que concede la Academia del Cine Catalán. La película ha estado además nominada en los premios del cine europeo y ha conseguido galardones en festivales como la Seminci, en Valladolid; o el SESIFF, el Seoul International Extreme-Short Image & Film Festival, en Corea del Sur. Es el séptimo cortometraje de un director que ya arrasó en 2009 por festivales de medio mundo con La historia de siempre.

Alike, de Daniel Martínez Lara y Rafael Cano, se hizo con el galardón al cortometraje de animación. Sus dos responsables ya saben, por separado, lo que es estar nominados a los premios del cine español. Cano lo consiguió en 2010 con ¡Tachaaan! -ganó La dama y la muerte, de Javier Recio- y Martínez de Lara en 2002 por WC -venció Pollo, de Manuel Sirgo-. Entre los reconocimientos previos de Alike destacan los premios del público, del jurado joven y el de mejor música original en Aguilar de Campoo; o los de mejor cortometraje de animación y premio del público en Vila de Noia.

El premio al mejor corto documental fue a parar a Hijos de la Tierra, codirigido por el argentino Álex O’Mill y el fotoperiodista navarro Patxi Uriz. Como dato anecdótico, O’Mill, realizador de videoclips y montador, fue operador y sonidista de Minerita, el cortometraje de Raúl de la Fuente que ganó este mismo premio en 2014. En el palmarés previo del cortometraje destaca el premio a mejor corto documental en el Festival de Zaragoza.

Los ‘otros’ largometrajes

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El clan, de Pablo Trapero, mejor película iberoamericana.

La francesa Mustang, de la cineasta Deniz Gamze Ergüven, se hizo con el Goya a mejor película europea. Premio Lux 2015 del Parlamento Europeo y una de las cinco nominadas al Óscar a mejor película de habla no inglesa -estuvo también en los Globos de Oro-, el impresionante palmarés de esta ópera prima incluye premios en la Quincena de Realizadores de Cannes o cinco galardones de la Seminci de Valladolid -entre ellos el Premio FIPRESCI y el Premio del Público-.

Atrapa la bandera, de Enrique Gato, cumplió todos los pronósticos y conquistó el premio a mejor largometraje de animación. Gato es ya veterano en estas lides de recoger Goyas, ya que lo ha conseguido en cinco ocasiones por la saga de Tadeo Jones: dos al cortometraje de animación, uno al largometraje, otro a la dirección novel y otro al mejor guion adaptado. Atrapa la bandera es además la segunda película española más vista en 2015, sólo por detrás de Ocho apellidos catalanes. Y eso sí que es un premio…

Favorita era también El clan, del argentino Pablo Trapero, para llevarse el galardón a mejor película iberoamericana y así lo hizo. Además de un gran éxito comercial en su país de origen, el filme, coproducido con los españoles de El Deseo, tiene en su honor galardones tan importantes como el León de Plata al mejor director en Venecia o una mención especial del jurado en Toronto. Trapero ya estuvo nominado al Goya en esta misma categoría en el año 2000 con su ópera prima Mundo grúa.

En largometraje documental triunfó la opción más pequeña: Sueños de sal, del valenciano Alfredo Navarro. La película ya ha sido distinguida en EEUU en el Accolade Global Film Competition con los premios al Mejor Documental, banda sonora -obra de Óscar Navarro- y mención especial para la canción; y con una nominación -de nuevo por su música original- en los premios Hollywood Musica In Media Awards 2015.

Técnicas

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El desconocido, de Dani de la Orden, Goya al mejor montaje y al sonido.

Lluís Castells y Lluis Rivera, creadores de los efectos especiales de Anacleto, agente secreto, conquistaron el único galardón de la noche para la película de Javier Ruiz Caldera. Castells tenía ya en su haber dos Goyas -por Eva y El orfanato– y una nominación -por Spanish Movie-. Por su parte, Rivera había optado al premio en 2014 por los efectos de Los últimos días. Su trabajo en Anacleto también ha sido merecedor del premio análogo en los Gaudí.

El desconocido, el thriller del año, se llevó algunas de las candidaturas técnicas, como la de mejor sonido. David Machado, Jaime Fernández y Nacho Arenas fueron los galardonados. Para Machado es su primera nominación y una oportunidad de oro para dar el salto al cine nacional. Por su parte, Jaime Fernández ya conquistó el Goya en 2010 por Celda 211 y acumula otras seis nominaciones; mientras que Nacho Arenas, que ya había estado en otra ocasión nominado, competía este mismo año por La novia.

El mejor vestuario fue para Clara Bilbao por su labor al frente de Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet. Es su segundo Goya tras el conseguido en 2012 por Blackthorn, de Mateo Gil. En su filmografía destacan trabajos como 10.000 noches en ninguna parte, Todo es silencio o el cortometraje Efímera.

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Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, premiada por el vestuario y el maquillaje/peluquería.

También para Nadie quiere la noche fue el premio al mejor maquillaje y peluquería, que una semana antes había conquistado también el Gaudí. Para el responsable de efectos de maquillaje Pablo Perona y para el peluquero tinerfeño Paco Rodríguez H. es el primer Goya -en el caso de Rodríguez a la quinta tras haber optado por Inconscientes, Noviembre, También la lluvia y Lope-. Por su parte, Sylvie Imbert ya lo había logrado con Blancanieves a la cuarta, tras haber estado nominada antes por Abre los ojosLos girasoles ciegosEl artista y la modelo.

La gran superproducción del año, Palmeras en la nieve, tuvo que conformarse con dos galardones. Uno fue para su dirección artística, obra de Antón Laguna, que consigue su primer galardón tras tres nominaciones –El niño, No habrá paz para los malvados y Celda 211-.

El premio al mejor montaje fue para El desconocido. Jorge Coira recibe el reconocimiento como montador, aunque también es cineasta -ha dirigido títulos como 18 comidas o El año de la garrapata-. De hecho, sorprende su escasa labor como editor, apenas circunscrita al mundo del cortometraje y a algunos largos como su El menor de los males.

Los canarios Andrés Santana y Marta Miró conquistaron la categoría de mejor dirección de producción por la compleja producción de Nadie quiere la noche. Tercer Goya para Santana en esta categoría tras los conseguidos en 1992 por El rey pasmado y en 2012 por Blackthorn -ha sido candidato también por El viaje de Carol, Días contados y Bajarse al moro-. Para Marta Miró es su primer Goya en su primera nominación.

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La novia, de Paula Ortiz, mejor dirección de fotografía.

Una de las grandes decepciones de la noche fue el cómputo total de premios para La novia: sólo dos galardones de doce posibles. Uno de ellos fue el de mejor dirección de fotografía, para el joven Miguel Ángel Amoedo. Ya en su primer trabajo con Paula Ortiz, en la ópera prima De tu ventana a la mía, llamó la atención consiguiendo reconocimiento en festivales internacionales como el Tolouse Cinespaña, en Francia. Este premio puede ser su espaldarazo definitivo.

De música

La 30ª entrega de los premios Goya sirvió para confirmar a algunos profesionales jóvenes del cine español. Fue el caso del compositor Lucas Vidal que reinó en las categorías musicales. Recogió el premio a mejor banda sonora original por su partitura para Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, y compartió galardón con el cantante Pablo Alborán por la canción de Palmeras en la nieve. Pero, ¿quién es Lucas Vidal? Pues una de las grandes promesas de la música de cine en nuestro país. Suyas son las partituras de Mientras duermes de Jaume Balagueró o Mindscape, de Jorge Dorado, además de haber dado ya algunos pasos internacionales como su trabajo para la sexta entrega de Fast & Furious.

Revelaciones

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Miguel Herrán, premio al actor revelación por A cambio de nada.

El actor Daniel Guzmán se hizo con el Goya a la mejor dirección novel con su primer largometraje como director, A cambio de nada, con el que ya conquistó el Festival de Málaga -ganó los premios a mejor película, director, actor de reparto y premio del jurado de la crítica-. Su segundo cortometraje como director, Sueños, ya había logrado el Goya en 2002.

En actores y precisamente por su trabajo como protagonista de A cambio de nada, el joven Miguel Herrán fue reconocido como mejor actor revelación. Y en actrices sorprendió que fuera de sentimentalismos que hubieran dado el premio a la simpática nonagenaria Antonia Guzmán, el premio fuera para Irene Escolar por su trabajo en una ópera prima independiente y pequeñísima: Un otoño sin Berlín, de Lara Izagirre. Escolar es uno de los valores en alza de la interpretación en España, que había ganado cierta popularidad con su papel de Juana la loca en Isabel, la serie de TVE. Su trabajo en Un otoño sin Berlín ya le ha supuesto el premio a la mejor actriz revelación en los premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, así como una mención especial en el Festival de San Sebastián y la nominación a actriz protagonista en los Feroz y los Forqué.

Actores

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Natalia de Molina, mejor actriz protagonista por Techo y comida, de Juan Miguel del Castillo.

Los galardones a intérpretes secundarios estaban más cantados. Javier Cámara consiguió el de actor de reparto por su trabajo en Truman, de Cesc Gay. Segundo Goya para el popular actor tras el conseguido hace dos años como protagonista de Vivir es fácil con los ojos cerrados. Es la segunda vez que compite en categoría de reparto tras hacerlo en 2005 con La vida secreta de las palabras, de Isabel Coixet.

El de mejor actriz de reparto fue para una emocionada Luisa Gavasa, por su trabajo en La novia, de Paula Ortiz, por el que también ha conquistado los premios Feroz y del Círculo de Escritores Cinematográficos. La veterana actriz de reparto ya había acompañado a la cineasta en su debut, De tu ventana a la mía.

La competidísima categoría de actriz protagonista tenía dos andaluzas como favoritas y por delante de las internacionales Juliette Binoche y Penélope Cruz -ahí es nada-. Finalmente se lo llevó la más joven, una imparable Natalia de Molina, que hace dos años llegaba al cine español de la mano de David Trueba y conseguía el premio a actriz revelación por Vivir es fácil con los ojos cerrados. El drama social Techo y comida le ha dado su segundo premio en su segunda nominación, además de innumerables galardones a lo largo del año como el Sant Jordi, el premio en el Festival de Málaga, el Forqué o el galardón análogo del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Con el de mejor actor protagonista se hizo justicia no sólo a la mejor interpretación masculina del año sino a un carrerón de uno de los actores extranjeros más queridos en nuestro país. Para Ricardo Darín era su cuarta nominación al Goya tras las obtenidas por sus papeles protagonistas en Relatos salvajes y El secreto de sus ojos y como secundario en El baile de la victoria. Su trabajo en Truman le ha hecho arrasar en todos los premios del cine español de este año.

Guionistas

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Un día perfecto, de Fernando León de Aranoa, mejor guion adaptado.

Cesc Gay y Tomás Aragay fueron los galardonados con el Goya a mejor guion original por Truman, con el que también han arrasado este año en todas las entregas de premios. Juntos ya habían optado al galardón en 2004 por En la ciudad y al de mejor guion adaptado tres años antes por Krampack.

Por su parte, Fernando León de Aranoa, mejor guion adaptado, vuelve a la senda de los premios gracias a Un día perfecto, adaptación de la novela de Paula Farias. Se impuso a la gran favorita del año, La novia, adaptación de la lorquiana Bodas de sangre. Antes, el León de Aranoa guionista ya había estado nominado por los libretos de Familia, Barrio y Princesas y lo había ganado por el de Los lunes al sol.

La confirmación de Cesc Gay

Los Goyas más importantes de la noche fueron para él. Se llevó el de mejor director, categoría en la que ya había competido en 2004 por En la ciudad -tres años antes, en 2001, su ópera prima, Krampack, le había proporcionado el Goya a la mejor dirección novel-. Se impuso a su máxima competidora, Paula Ortiz, resarciéndose de la derrota en los Feroz y confirmando el triunfo conseguido en los Gaudí.

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Truman, de Cesc Gay, fue la gran ganadora de la noche.

Y Truman fue coronada como mejor película, cumpliendo los pronósticos que el buen sabor de boca de su paso por San Sebastián dejó en septiembre y esquivando el globo mediático inflado en torno a La novia y sus doce nominaciones.

Termina una gala que pronto olvidaremos todos en un 2015 en el que un pequeño grupo de películas -de Ocho apellidos catalanes a Atrapa la bandera, de Palmeras en la nieve Regresión– han hecho que el cine español cierre un año de buenos resultados en taquilla. Como siempre, los Goya dejan tras de sí también una importante estela de olvidados (El camino más largo para volver a casa, Las altas presiones, Los héroes del mal) que forman parte ya de una suerte de cine español paralelo, alejado del foco mediático y del gran público, pero que representa la verdadera avanzadilla creativa de nuestro cine. Quizás así tenga que ser…

 

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