Óscar 2016: Di Caprio, Iñárritu… y ‘Spotlight’

Por Domingo J. González (Digital 104 Comunicación)

¿Sabías que el comentadísimo premio a Leonardo di Caprio le llega a la quinta nominación? Vale, esa es fácil. ¿Y que Iñárritu se convierte en el tercer cienasta de la historia en conseguir dos Óscar consecutivos? Esa ya la ha contado todo el mundo... ¿Que Morricone había estado seis veces nominado y nunca, hasta ahora, se lo habían dado? ¿Que el director del mejor documental empezó en la ficción? ¿Que el mejor cortometraje de animación es chileno y el primero latinoamericano en estar en unos premios de la Academia? Todas esas curiosidades y más en este post sobre quién es quién en el palmarés de los Óscar 2016. Empecemos, que el tema da para largo.

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Cortometrajes: dos debutantes y una veterana

Lo del boom chileno en Hollywood va a haber que tomárselo en serio. Hasta los cortometrajes triunfan en los Óscar. Historia de un Oso, dirigido por Gabriel Osorio, era el primer cortometraje latinoamericano en conseguir una nominación. Se hizo con el premio después de haber triunfado en innumerables festivales desde los estadounidenses de Washington DC Independent Film Festival, Cleveland International Film Festival o Florida Film Festival al taiwanés Kuandu International Animation Festival o el australiano Little Big Shots (Film Festival for Kids / Australia). Su director, Gabriel Osorio, alcanza la gloria con su debut como cortometrajista, tras haber dedicado su carrera a la publicidad y a las series infantiles para televisión.

Otro debutante, el irlandés Benjamin Cleary, es el cineasta que está detrás de Stutterer, Óscar al mejor cortometraje de ficción. Esta ópera prima, que cuenta con música original del español Nico Casal, lleva nueve premios en 20 festivales, incluyendo el de mejor película extranjera en el prestigioso LA Shorts Fest, galardón que lo introdujo en la carrera de los Óscar. Imposible empezar mejor en esto del cine, Benjamin.

Cierra el triángulo de cortometrajistas de la noche una veterana, la paquistaní Sharmeen Obaid-Chino. Su A girl in the river: the price of forgiveness convence a la Academia con su alegato contra los llamados ‘crímenes de honor’ en Pakistán. No es la primera vez en los Óscar para su directora, que ya probó las mieles del éxito en 2012 con el cortometraje Saving Face, codirigido con Daniel Junge, y con la mujer paquistaní en el centro del relato también. Tiene dos largometrajes documentales ensu haber:  A Journey of a Thousand Miles: Peacekeepers, sobre mujeres policías; y Song of Lahore, sobre músicos paquistaníes.

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Musicales

Amy, el retrato más cercano de la fallecida Amy Winehouse, triunfó también en los Óscar. Y decimos ‘también’ porque este galardón es la culminación de un año fantástico para una película que estuvo en Cannes (fuera de concurso), que ha ganado, entre otros, en los BAFTA, los Premios del Cine Europeo, el Sindicato de Directores o el Critics Choice Awards; y que, lo que es más importante, ha conseguido estrenarse por todo el mundo con una buena acogida de público. Su director, el británico Asif Kapadia, comenzó en la ficción, pero el éxito en 2011 de Senna -BAFTA y Satellite Award al mejor documental-, sobre el piloto automovilístico brasileño, parece que le ha hecho decantarse por el cine documental.

Muy criticado ha sido el premio para Sam Smith por la canción Writing’s on the wall de Spectre, la última entrega de Bond. Smith, que ya había conseguido el Globo de Oro en esta misma categoría, se impuso a opciones más interesantes como el Til It Happens to You, de Lady Gaga, para el documental The Hunting Ground; o Manta Ray de J. Ralph & Anthony Hegarty, para otro documental, Racing Extinction. Es la segunda vez en la historia que una canción de James Bond conquista el galardón a mejor canción original, tras el alcanzado por Adele hace tres años por Skyfall.

El de Ennio Morricone por la música original de Los odiosos ocho de Tarantino era uno de los galardones cantados de la noche, una oportunidad para recompensar a uno de los olvidados históricos. Cierto es que Morricone nunca necesitó del Óscar para ser uno de los compositores de cine más importantes (y populares) de la historia. Consigue a los 87 años su primer Óscar competitivo -en 2007 le dieron el honorífico- y lo hace a la sexta, tras sus nominaciones por Días del cielo (1978), La misión (1986), Los intocables (1987), Bugsy (1991) y Malena (2000).

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Mad Max arrasa en los técnicos

Seis galardones se llevó la recuperación de la saga postacopaclíptica. Su triunfo dejó un cierto poso amargo entre quienes confiaban en que superara el tabú inicial y se hiciera con alguno de los premios considerados ‘mayores’, entre ellos el de mejor director para el veterano George Miller. No sucedió así. Y Mad Max: furia en la carretera tuvo que ‘conformarse’ con los premios a mezcla y edición de sonido, maquillaje y peluquería, momtaje, vestuario y diseño de producción. Los vemos uno a uno.

Chris Jenkins, Gregg Rudloff y Ben Osmo son los responsables de la mezcla de sonido de la película de Miller. Para Jenkins y Rudloff es su tercer Óscar tras los conseguidos, respectivamente, por Memorias de África (1985) y El último de los mohicanos (1992) y Tiempos de gloria (1989) y Matrix (1999).

Mark Mangini y David White recogieron el premio a la mejor edición de sonido. Mangini consigue el Óscar tras tres nominaciones anteriores: Star Trek IV. Misión: Salvar la Tierra (1986), Aladdin (1992) y El quinto elemento (1997). Para White era su primera nominación.

El premio a peluquería y maquillaje fue para Lesley Vanderwalt, Elka Wardega y Damian Martin. Vanderwalt consigue su primer Óscar en su primera nominación pese a poseer una amplia trayectoria en la que destacan sus trabajos a las órdenes del propio Miller (Mad Max 2: El guerrero de la carretera) o Baz Luhrman (Mouling Rouge o El gran Gatsby). Para los especialista en efectos de maquillaje y prótesis, Elka Wardega y Damian Martin, es su primer Óscar en su primera nominación en Hollywood. Wardega ha formado parte de películas como Star Wars: Episode II: El ataque de los clones -donde coincidió con Martin- o las tres entregas de Las crónicas de Narnia. Martin es otro maquillador especializado en prótesis.

El montaje de Margaret Sixel en Mad Max también tuvo su recompensa. Sixel ya trabajó con Miller en Babe, el cerdito valiente, Happy Feet o el documental 40.000 Years of Dreaming. Esta era su primera nominación.

El vestuario de Jenny Beavan le aguó la noche al español Paco Delgado -nominado por La chica danesa-. Segundo Óscar para Beavan tras el conseguido en 1987 por Una habitación con vistas y tras otras ocho nominaciones (Las bostonianas, Maurice, Regreso a Howards End, Lo que queda del día, Sentido y sensibilidad, Ana y el rey, Gosford ParkEl discurso del rey). Sólo párense un momento y observen los títulos de su filmografía. Mad Max: Furia en la carretera es todo un cambio de registro (y además recompensado).

Y Colin Gibson y Lisa Thompson consiguieron el premio al mejor diseño de producción -lo que en los Goya equivaldría a la dirección artística, para entendernos-. En la carrera de Gibson, además de sus trabajos para Miller en las dos entregas de Babe y de Happy Feet, destaca su labor al frente del diseño de producción de Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994). Thompson, por su parte, ha destacado como decoradora en Invencible o Donde viven los monstruos.

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Sólo Ex Machina consiguió colarse y llevarse el premio a los mejores efectos especiales, que compartieron Andrew Whitehurst, Paul Norris, Mark Ardington y Sara Bennett. Primer Óscar para todos. Whitehurts ha trabajado en títulos como Troya (2004), Charlie y la fábrica de chocolate (2005), Harry Potter y la Orden del Fénix (2007). Norris, por su parte, en otras dos entregas de Harry Potter, El prisionero de Azkaban (2004) y El cáliz de fuego (2005), donde coincidió con Sara Bennett, o más recientemente en Vengadores: La era de Ultrón (2015). Benett, además del universo Potter, ha prestado sus servicios para las series televisivas Doctor Who (2005) o Merlín (2008).

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Premios cantados: fotografía, animación, extranjera

Un premio cantado (y van tres consecutivos) fue el de mejor fotografía para el mexicano Emmanuel Lubezki, que está convirtiéndose en leyenda en activo a pasos agigantados (y a base de sus planos secuencia imposibles). Su espectacular trabajo en El renacido se ve recompensado por un Óscar que se suma a los cosechados por Birdman y Gravity. Además, ha estado nominado en cinco ocasiones más (El árbol de la vida, Hijos de los hombres, El nuevo mundo, Sleepy Hollow y La princesita).

Del revés también cumplió todos los pronósticos y se impuso en película de animación, en una categoría en la que otro largometraje adulto, Anomalisa, de Charlie Kaufman, también pisaba fuerte. Detrás de la película se encuentra un cineasta veterano, Pete Docter, y un nuevo valor de la compañía, Ronnie Del Carmen. Docter es responsable de largometrajes como Monstruos, SA o Up. Del Carmen, por su parte, llega a este proyecto tras haber dirigido en solitario el cortometraje La misión especial de Dug, basado precisamente en un personaje de Up.

Otro de los premios dados ya casi de antemano fue el de mejor película de habla no inglesa. La húngara El hijo de Sául coronó una trayectoria intachable de la que muchos saludan como la (incómoda y) verdadera obra maestra del año. Lazlo Nemes, su director, comenzó como asistente del gran autor húngaro por antonomasia, Béla Tarr, y tras varios cortometrajes, debuta aquí en el largo. La película conquistó el Premio Especial del Jurado en el festival de Cannes y el Globo de Oro en esta misma categoría, entre muchos otros reconocimientos.

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Guiones

En guion triunfaron Spotlight y La gran apuesta. Josh Singer y Tom McCarthy firman el de la primera, mejor guion original. Singer, fogueado en series televisivas como Ley y Orden: Unidad de Víctimas especiales o Fringe, destacó con el libreto de El quinto poder, de Bill Condon, sobre el caso WikiLeaks. La trayectoria de McCarthy, director y coguionista, es, sin embargo, más atípica. Es actor, es guionista y también es director. Debutó como director/guionista en Vías cruzadas (The Station Agent) en 2003 y alcanzó su mayor logro (hasta la fecha) como coguionista de la cinta de Pixar, Up, en 2009.

Por su parte, una de las apuestas del año que han quedado más desdibujadas, La gran apuesta, se hizo con el galardón a mejor guion adaptado. El también director Adam McKay y Charles Randolph trasladan a la pantalla el libro homónimo de Michael Lewis sobre la crisis financiera. Con ella, McKay ha conseguido llamar la atención de Hollywood tras una carrera bastante discreta centrada en comedias escritas junto a Will Ferrer. La trayectoria de Randolph tampoco es mucho más destacada con guiones como los de La vida de David Gale o La intérprete.

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Actores

Una de las mayores sorpresas de la noche la dio Mark Rylance consiguiendo el único galardón para El puente de los espías. Ni Stallone por Creed, ni Tom Hardy por El renacido, ni Rufallo por Spotlight, finalmente fue Rylance quien se llevó el gato al agua en la categoría masculina de reparto. Muchos le recordarán por su interpretación en Intimidad, de Patrice Cherau, pero esta es, sin duda, su cota más alta de reconocimiento popular.

No sorprendió el premio a mejor actriz de reparto a Alicia Viklander por La chica danesa –se ha llevado muchos de los de esta temporada-, aunque hay quien esperaba que se reconociera a Jennifer Jason Leigh o incluso a Rooney Mara. Es una de esas premiadas que alcanzan el estrellato nada más comenzar su carrera en Hollywood. Esta actriz sueca apenas había destacado como secundaria en la adaptación de Anna Karenina, firmada por el británico Joe Wright y en la ciencia ficción El séptimo hijo. Y ahí está con Óscar en su primer papel importante.

Algo similar, pero aún más llamativo por suceder en categoría protagonista, es el caso de la jovencísima Brie Larson. Tener un Óscar a mejor actriz principal no es tarea fácil. Que se lo pregunten a la misma Cate Blanchett o a Kate Winslet, que tuvieron que pelear durante años y nominaciones para lograrlo. Y después están los casos como este. Su trabajo en La habitación, la película pequeña del año, le ha hecho merecedora del pasaporte a otro nivel en su carrera como actriz, que hasta ahora sólo había despuntado en Las vidas de Grace. Esperemos que no se pierda como ocurrió con tantas otras.

Y Di Caprio. Qué decir de Di Caprio. Ya todos sabemos que consigue su premio como mejor actor protagonista tras tres nominaciones (El aviador, Diamante de sangre El lobo de Wall Street) y una como actor de reparto (¿A quién ama Gilbert Grappe?). Para lograrlo ha tenido que sufrir y no tanto porque lo haya alcanzado a la cuarta -si miramos sus candidaturas anteriores tampoco es tan extraño que no ganara con esos trabajos- sino porque ha tenido que sufrir lo indecible, literalmente, en El renacido. Parece como si Leo hubiera tenido que expiar sus culpas por haber sido ídolo de adolescente. Tendrás un Óscar, Leo, pero lo tendrás con dolor. Y ya lo tiene.

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Las ‘gordas’

El mexicano Alejandro González Iñárritu sigue aumentando la brecha entre defensores y detractores y lo hace a base de premios. Su Óscar por El renacido, segundo en su carera, le sitúa además en el Olimpo de los cineastas que lo han conseguido de forma consecutiva. Hasta ahora sólo John Ford (Las uvas de la ira Qué verde era mi valle) y Joseph L. Mankiewicz (Carta a tres esposas y Eva al desnudo) lo habían logrado. Hay quien ha querido ver en este nuevo reconocimiento al cineasta mexicano un órdago de Hollywood a la imparable carrera política de Donald Trump y sus salidas de tono racistas. Pues más leña a la hoguera, señor Trump, no sólo es que en los últimos tres años el Óscar al mejor director haya ido a parar a un mexicano, es que desde 2007, cuando lo ganó Kathryn Bigelow por En tierra hostil, no lo gana un estadounidense. Y ella era mujer, no sé si le vale.

Y quizá la mayor sorpresa de la noche fue la victoria de Spotlight en la máxima categoría. Todos daban por seguro su premio en guion, pero en mejor película para muchos estaba por detrás en las apuestas de El renacido o incluso de Mad Max. Quizá jugó bien su baza como candidata de consenso: un thriller político que recupera la tradición hollywodiense de filmes como Todos los hombres del presidente, con un solvente reparto y denunciando un escándalo suficientemente escandaloso para llamar la atención del espectador medio. La película pasó fuera de concurso por Venecia y Toronto y su prestigio ha venido con los galardones anglosajones que preceden a los Óscar, especialmente en los Independent, donde consiguió los premios a mejor película, director, guion, montaje y el Premio Robert Altman a todo su reparto.

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Un comentario en “Óscar 2016: Di Caprio, Iñárritu… y ‘Spotlight’

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