Los Goya 2017: La victoria discreta de Raúl Arévalo

Por Domingo J. González

Los Goya celebraron una nueva edición -la 31- entre rancios boicots y más de una crítica -normalmente desde la otra esquina ideológica- por sus sangrantes olvidos, evidencias de que estamos ante los premios de un cierto cine español, quizás el más industrial, pero no el único. No, efectivamente no estaban representadas ni La muerte de Luis XIV, ni Las furias, ni La reconquista, ni Mimosas, ni Dead Slow Ahead, ni Callback, ni Las amigas de Ágata… Pero tampoco Marina Seresesky, Alexandra Jiménez, Cien años de perdón, Adriana Ugarte o José Luis Gómez. Sí estaban Tarde para la ira, El hombre de las mil caras, Que Dios nos perdone, Julieta, Un monstruo viene a verme

Gala aparte, en la que no voy a entrar, la noche acaba siendo la confirmación de que este cierto cine español representado en los Goya confía en Raúl Arévalo como director y de que, técnicamente, nadie ha podido toserle este año a Bayona. ¿El resultado? Nueve premios para Un monstruo viene a verme, incluyendo el de mejor director, y cuatro para Tarde para la ira. Los de interpretación, más repartidos, con el doblete de Emma Suárez como otro de los titulares más comentados. Veamos, categoría por categoría, y como manda ya la tradición de este blog, quiénes son los galardonados.

Los cortometrajes

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No hubo sorpresas y la Academia premió al cortometraje de ficción del año. Tras vencer en Cannes, ganar el Premio Gaudí -en su palmarés por festivales acumula además hasta 46 premios-, estar nominado en los Premios del Cine Europeo y entrar en las nominaciones a los Óscar -por sexta vez para España en cortometraje de ficción- Timecode, de Juanjo Giménez, tiene también ya su Goya. Su director no es un recién llegado, ni muchísimo menos. En su trayectoria como cineasta encontramos cortometrajes como Rodilla (2009) o Nitbus (2007) y largometrajes independientes como Nos hacemos falta / Tilt y los documentales Esquivar y pegar (2010) o  Contact Proof (2014).

En cortometraje documental, el premio se lo llevó Cabezas habladoras, de Juan Vicente Córdoba, un mosaico de la realidad española a través del testimonio de personas de distinta edad y extracto social.  El filme ya atesoraba galardones como el de Mejor Cortometraje Nacional en el Festival de Cine de Almería o el de Mejor Cortometraje Documental en el Festival de Cine Independiente de Elche. Para su director, otro veterano que triunfa en la categoría de cortometraje, es su tercera nominación al Goya tras las conseguidas con Entrevías (corto de ficción) y Yo soy de mi barrio (corto documental). Córdoba ha dirigido además los largometrajes Aunque tú no lo sepas A golpes y el documental Flores de luna.

La animación dio una de las noticias de la noche. Alberto Vázquez se hizo con el premio al cortometraje de animación gracias a su multipremiado Decorado y también venció en largometraje con Psiconautas: los niños olvidados. Su doblete se vio ensombrecido por el de Emma Suárez, mucho más mediático, pero la hazaña es histórica en los Goya. El cortometraje lleva 23 galardones internacionales incluyendo certámenes de la importancia del Festival de Cine de Animación de Annecy (Francia) o el de Cortos Vila Do Conde (Portugal). Es el tercer cortometraje de Vázquez -convertido ya en una de las voces más reconocibles del sector en nuestro país-, tras el también premiado Birdboy (2011) y el nominado Sangre de unicornio (2013).

Los ‘otros’ largometrajes

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Ni la oscarizada El hijo de Sául ni la presencia de Ken Loach en la gala -competía con Yo, Danny Blake– hicieron sombra a la francesa Elle, el triunfal regreso de Paul Verhoeven a Europa, que se llevó el Goya a la mejor película europea. Apeada precisamente de la carrera por los Óscar, donde sí estará su protagonista, Isabelle Huppert, el filme es sin duda una de las cintas del año: Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa -y a la mejor actriz-; once nominaciones a los César -incluyendo mejor película-; o tres Premios Lumière -mejor película, director y actriz-, entre muchos otros. Tras ganarse una reputación en Europa con títulos como Delicias turcas, Verhoeven se convirtió ya en EEUU en cineasta de taquillazos como Robocop, Desafío total o Instinto básico. En los últimos años, parece interesado en recuperar un cine de preocupaciones más autorales.

La argentina El ciudadano ilustre, de Gastón Duprat y Mariano Cohn, venció en la categoría de mejor largometraje iberoamericano. El filme se estrenó en Venecia haciéndose con la Copa Volpi al mejor actor (Óscar Martínez) y el Premio del Jurado Joven y después ha conquistado galardones como el de mejor película en el Festival Internacional de Cine de Haifa o los de mejor guion y premio de la prensa cinematográfica en el de La Habana. Además, ganó el Feroz a mejor película iberoamericana, donde también estuvo nominado su protagonista. Tiene nueve nominaciones a los Premios Sur, los galardones de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, incluyendo película, dirección, guion e interpretaciones. Sus directores forman un consolidado tándem del cine y la TV en su país, destacando internacionalmente en 2008 con El hombre de al lado.

Frágil equilibrio, de Guillermo García López, se hizo con el premio a mejor largometraje documental. Esta reflexión cinematográfica sobre nuestra sociedad, que viaja desde Japón al Sáhara o Madrid inspirada por las palabras de Pepe Mújica, ya ha sido premiada en Doc España dentro de la Seminci de Valladolid y seleccionada en el IDFA de Amsterdam, uno de las citas internacionales más importantes en el cine documental. Es la ópera prima como director de García López, que ya estuvo presente hace unos años entre los nominados al Goya como productor del cortometraje La gran desilusión, dirigido por Pedro González Kühn.

Como decíamos antes, Psiconautas: los niños olvidados se hizo con el Goya a mejor largometraje de animación. Alberto Vázquez firma la película, adaptación de su propia novela gráfica, junto a Pedro Rivero, con el que también codirigía aquel Birdboy, cortometraje que fue la primera incursión en el universo de la historia. El filme lleva 15 premios internacionales, entre festivales del sector y otros de corte fantástico y terror, además de estar nominado a mejor largometraje de animación en los pasados Premios del Cine Europeo.

Los técnicos

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Que el premio a los mejores efectos especiales iría para Un monstruo viene a verme era uno de los momentos cantadísimos de la noche. El artista de efectos especiales Pau Costa y el supervisor de efectos digitales Félix Bergés vuelven a triunfar en los premios del cine español de la mano de J. A. Bayona -ya lo hicieron juntos con los efectos de Lo imposible-. Costa también competía por los efectos de 1898. Los últimos de Filipinas -junto con Carlos Lozano-. Es su sexto premio tras triunfar además con El orfanato, Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la TierraLa gran aventura de Mortadelo y Filemón y La comunidad -en estas dos últimas también coincidió con Bergés-. Para Félix Bergés es el octavo -también fue premiado por Agora, Frágiles, 800 balas El milagro de P. Tinto-

El premio en maquillaje y peluquería fue también para la película de Bayona, para David Martí y Marese Langan. Martí es el veterano de la pareja. En su currículo tiene un Óscar por su trabajo en El laberinto del fauno y otros tres Goyas por La piel que habito, El orfanato y Frágiles. Competía también este año por su trabajo en Julieta. Para Marese Langan es su primer Goya. En su currículo destaca su trabajo para La dama de hierro (2011), por el que consiguió un BAFTA.

El único premio técnico que se le escapó al Monstruo -no estaba nominada- y el único galardón que se llevó 1898: Los últimos de Filipinas, fue el de mejor diseño de vestuario, que fue a parar a manos de la canaria Paola Torres. Es el primer Goya que consigue en su segunda nominación consecutiva, ya que optó al premio el año pasado por Mi gran noche. En su currículo destacan también trabajos como Que Dios nos perdone, Tiempo sin aire u Oviedo Express.

Eugenio Caballero, de Un monstruo viene a verme, venció al fin en su tercera nominación en la categoría de mejor dirección artística, tras los intentos fallidos de Lo imposible -ganó Blancanieves– y El laberinto del fauno -venció Alatriste-, trabajo este último con el que en cambio consiguió el Óscar. El currículo de este mexicano incluye títulos como No llores, vuela, Rudo y cursi o Santitos.

Un monstruo viene a verme conquistó también el galardón a mejor sonido para Marc Orts, Oriol Tarrago y Peter Glossop. Para Orts es el quinto Goya de su carrera tras los conseguidos con El niño, Lo imposible, Buried y El orfanato. Tres de ellos –El niño, Lo imposible y El orfanato- también reconocieron a Tarragó. Para Glossop, nominado al Óscar por Shakeaspeare in love, es su segundo Goya después de haber recogido también el de Lo imposible.

El montaje de Bernat Vilaplana y Jaume Martí para Un monstruo viene a verme consiguió también galardón. Para el primero, es su tercer premio en su tercera nominación, ya que lo consiguió también con Lo imposible y El laberinto del fauno. Para Jaume Martí es su primer Goya en su primera nominación.

El Goya a la mejor dirección de producción fue a parar a manos de Sandra Hermida Muñiz por Un monstruo viene a verme. Tercer premio que consigue Hermida con la tercera película junto a Bayona. Además ha trabajado como productora en títulos como AutómataPromoción fantasma o El alquimista impaciente.

Óscar Faura consiguió el de mejor dirección de fotografía también por la película de J. A. Bayona. Primer Goya para él tras haber estado nominado por Lo imposible. En su currículo destacan también su trabajo en El orfanato -nominado en los Premios del Cine Europeo-, El cuerpo, Los ojos de Julia o Mindscape.

Las músicas

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La canción Ai, ai, ai, de Silvia Pérez Cruz, dio el único Goya de la noche a Cerca de tu casa, de Eduard Cortés. Es el segundo premio de Pérez Cruz en la categoría, tras conquistarlo como intérprete con No te puedo encontrar de Blancanieves. Esta compositora y cantante gironesa es una artista de culto en nuestro país, primero por su paso en el grupo Las Migas y después en solitario merced a sus discos 11 de noviembre, Granada y Domus, este último con las canciones compuestas para la película de Cortés.

El premio en banda sonora reconoció al fin – a la tercera- la labor de Fernando Velázquez, una de las jóvenes realidades de la música de cine en nuestro país, como lo demuestra que haya firmado este año las partituras de títulos tan dispares como Ozzy, Contratiempo Zipi y Zape y la Isla del Capitán Gernika. De la mano de Guillermo del Toro -ha firmado bandas sonoras para Mamá o La cumbre escarlata– parece que empieza a abrirse paso también al otro lado del Atlántico.

Los guionistas

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Alberto Rodríguez y Rafael Cobos se llevan el Goya a mejor guion adaptado por El hombre de las mil caras, película que adapta el libro Paesa: el espía de las mil caras, de Manuel Cerdán. Es la quinta nominación al Goya que recibe la pareja en la categoría de guion y su segundo premio tras el recibido en 2015 por el de La isla mínima. Es la primera vez, eso sí, que transitan el territorio de la adaptación. Cobos ha participado, además de en las películas de Rodríguez, en los guiones de Toro, de Kike Maíllo, o Ali, de Paco R. Baños.

David Pulido y Raúl Arévalo se llevan el Goya a mejor guion original por el libreto de Tarde para la ira. Primera vez para ambos, con la que han conseguido galardón también en los Feroz y en los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Las revelaciones

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Carlos Santos, popular gracias a trabajos para televisión como Los hombres de Paco o El tiempo entre costuras, consigue al fin su entrada de honor en el cine de la mano de un personaje real, Luis Roldán, en El hombre de las mil caras. Este mismo papel le ha valido la nominación a mejor actor secundario en los Premios Feroz y el premio a mejor actor revelación en los del Círculo de Escritores Cinematográficos. En su currículo encontramos apariciones en películas como Miel de naranjas o, más recientemente, la comedia Villaviciosa de al lado.

Ana Castillo le arrebató el Goya a actriz revelación a Ruth Díaz (Tarde para la ira), quizás la gran favorita. El olivo, de Icíar Bollaín, es su primera gran oportunidad como protagonista tras haber destacado como secundaria en Blog o Promoción fantasma, en series de televisión y en cortometrajes. Con este personaje no sólo ha sido nominada como mejor actriz protagonista en los Premios Feroz y los Forqué, sino que ha conseguido el tercer premio de interpretación en el Seattle International Film Festival y el premio del Círculo de Escritores Cinematográficos como actriz revelación. Tiene pendiente de estreno este año Oro, de Agustín Díaz Yánez; y La llamada, de Javier Ambrossi y Javier Calvo.

Los secundarios

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Manolo Solo consigue el Goya en su segunda nominación como actor de reparto por su intervención en Tarde para la ira. Ya estuvo nominado en la misma categoría el año pasado por B. Con este trabajo ha obtenido además el premio en los Feroz y en los del Círculo de Escritores Cinematográficos. Tiene en su haber dos premios de la Unión de Actores a mejor actor de reparto por sus trabajos en La isla mínima y B, así como reconocimientos en distintos festivales por sus interpretaciones en cortometrajes como Carlos contra el mundo, Tres, Hace tiempo pasó un forastero o El tren de la bruja.

El doblete más mediático de la noche se lo llevó Emma Suárez, con sus premios a mejor actriz de reparto y mejor actriz protagonista. El primero de ellos lo consiguió por La próxima piel, de Isaki Lacuesta e Isa Campo. Con este papel ganó el Gaudí, el Sant Jordi y el premio en el Festival de Málaga a mejor protagonista y estuvo nominada a secundaria en el los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos. Era la primera vez que optaba al Goya en la categoría.

Los protagonistas

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Roberto Álamo cumplió con todos los pronósticos y se hizo con el premio a mejor actor protagonista por su papel en Que Dios nos perdone. Lejos queda aquel papel en La piel que habito, de Pedro Almodóvar, con el que el gran público prácticamente conocía en cine un actor que había alcanzado cierto prestigio gracias a sus trabajos en teatro. Su trabajo con Sorogoyen le ha valido además ganar los premios Feroz y Forqué . Es su segundo Goya tras el conseguido por La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, como mejor actor secundario.

Julieta le dio el segundo Goya de la noche a Emma Suárez y segundo también como protagonista de su carrera tras el obtenido por su trabajo en El perro del hortelano, de Pilar Miró. Ha estado nominada en la categoría en otras tres ocasiones con sus interpretaciones en La ardilla roja, de Julio Médem; Bajo las estrellas, de Félix Viscarret; y La mosquitera, de Agustí Vila. Su papel de Julieta en edad madura le ha valido además el premio en los Forqué  y los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos y la nominación en los Premios del Cine Europeo, en los Feroz  y en los Fotogramas de Plata.

Los directores

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Raúl Arévalo conquista a la Academia con su debut en la dirección, Tarde para la ira. Él es el incontestable ganador del Goya a mejor dirección novel. La película le había valido ya el Feroz a mejor director y el de mejor nuevo director en los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos. Para Arévalo es su primer trabajo como director y guionista tras más de 15 años dedicado a una exitosa carrera de actor en la que destacan cinco nominaciones al Goya y un premio, el conseguido como secundario de Gordos, de Daniel Sánchez Arévalo.

El hueco que deja libre Arévalo en la categoría de mejor director lo aprovecha J. A. Bayona para llevarse a casa su segundo Goya como tal tras el obtenido por Lo imposible. Su debut en el largometraje, El orfanato, le proporcionó también un premio de la Academia, a la mejor dirección novel. Un monstruo viene a verme le ha valido además la nominación a mejor director en los Feroz y en los Gaudí. Su definitivo salto al cine internacional parece que está listo: se hará cargo de la nueva entrega de la saga Parque Jurásico, a las órdenes de Steven Spielberg como productor.

La ganadora

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Tarde para la ira se corona como la mejor película del año para la Academia. No sólo se trata de la opción más ‘débil’ por ser una ópera prima, sino porque es una producción totalmente independiente compitiendo contra grandes producciones de El Deseo (Julieta), A3 Media (El hombre de las mil caras) y Mediaset (Un monstruo viene a verme). Se estrenó en la sección Orizzonti de la Mostra de Cine de Venecia y allí consiguió el premio a la mejor actriz para Ruth Díaz. Pudo verse también en el Festival de Cine de Toronto en la sección Descubrimiento y ha conquistado los premios Feroz (mejor película dramática), Forqué y la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos. El premio parece que ha hecho su efecto de forma inmediata y el filme ha vuelto a los cines, disparando sus resultados en taquilla, pese a que ya está editada en dvd. Para que digan después que un Goya no vale para nada…

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