Óscar 2019: GREEN BOOK gana en la noche de ROMA

Este titular les suena, ¿no? De la misma forma que los últimos Goya eran de El reino, pero el máximo galardón fue para Campeones, Roma cumplió el domingo sus expectativas de Óscar -película extranjera, fotografía y dirección- pero no se hizo con el premio a mejor película. Era muy improbable que una película mexicana, en blanco y negro, producida por Netflix fuera coronada por Hollywood como la reina del año y como la primera en la historia en conseguir el doblete -mejor película y mejor película de habla no inglesa-. Y ahí estaba Green Book para impedirlo. Como es tradición en este blog, lo que sigue a partir de aquí es un repaso a todos los ganadores del año, un ‘quién es quién’ en el palmarés de unos Óscar con menos estrellas de lo habitual.

Mejor cortometraje documental: Period. End of Sentence (EEUU)

Una revolución en toda regla en España -puede verse en Netflix- se acerca a la revolución silenciosa que están llevando a cabo un grupo de mujeres de la aldea india de Hapur. Superando el estigma de la menstruación, ellas mismas fabrican sus compresas y luchan por su independencia económica. El filme dirigido por Rayka Zehtabch -es su tercer cortometraje, primero documental- se calificó para los Óscar al ganar el festival de Cleveland. En su palmarés encontramos otros reconocimientos importantes como los de mejor documental y premio del público en el AFI (American Film Institute) Fest y en el Traverse City Film Festival.

Mejor cortometraje de animación: Bao (EEUU)

Pixar vuelve a ganar el Óscar al cortometraje de animación, pero lo hace con uno de sus trabajos más atípicos. Estrenado en cines junto a Los increíbles 2, la película aborda el ‘síndrome del nido vacío’ a través de una mujer que vuelve a convertirse en madre cuando un bao -un bollo típico de la cocina oriental- cobra vida. Antes de los Óscar, Bao estuvo en el Tribeca Film Festival y fue nominado al mejor corto animado en los premios International Onlince Cinema. Su directora, la debutante Domee Shi, ha trabajado en los storyboard de Del revés, El viaje de Arlo o la propia Los increíbles 2.

Mejor cortometraje de ficción: Skin (EEUU)

Skin, de Guy Nattiv, el cortometraje que arrebató el premio al español Madre, es un retrato del conflicto racial siempre latente en EEUU. Un pequeño gesto infantil desata la violencia. La película ostenta galardones como el de mejor cortometraje en el HollyShorts Film Festival y San Jose International Short Film Festival o el premio del público en el Festival de Cortometrajes de Clermont-Ferrand. Para Nattiv es su primer trabajo en EEUU después de una intensa carrera como cortometrajista en su Israel natal desde 2002.

Mejor maquillaje y peluquería: El vicio del poder

Uno de los premios ‘cantados’ de la noche, especialmente por transformar a Christian Bale en ¡Dick Cheney! Fue además el único premio que se llevó la película de los nueve a los que optaba. Pero, ¿quiénes son los profesionales premiados con este Óscar? Para Greg Cannom es su quinto Óscar, cuarto en la categoría -tiene uno ‘técnico’- tras alcanzarlo por Drácula, de Bram Stoker (1993), Señora Doubtfire (1994) y El curioso caso de Benjamin Button (2009). Para Kate Biscoe y Patricia Dehaney, por su parte, es su primer premio de la Academia, conseguido además en su primera nominación.

Mejor vestuario: Black Panther

El triunfo -a su manera- de Black Panther comenzó por el premio al vestuario, haciendo buenas las apuestas y derrotando a los dos filmes de época del año (La favorita y María, reina de Escocia) y a El regreso de Mary Poppins. Ruth E. Carter cumplía aquello de que a la tercera va la vencida y recogía la estatuilla tras estar nominada en 1993 por Malcom X y en 1998 por Amistad. En su dilatada trayectoria encontramos además títulos como Selma (2015), El mayordomo (2013) o Fiebre salvaje (1991).

Mejor diseño de producción: Black Panther

Black Panther también se hizo con el Óscar a diseño de producción -algo así como nuestra dirección de Arte-. Primer Óscar en su primera nominación para Hannah Beachler y también primero, pero en su tercera oportunidad para el veterano Jay Hart -había optado al galardón antes por L.A. Confidential (1997) y Pleasantville (1998)-. En la trayectoria de Hart encontramos títulos como Gladiator (1992), El club de la lucha (1999) o Embriagado de amor (2002). Por su parte, Beachlear ha destacado en películas como Creed: La leyenda de Rocky (2015) o Moonlight (2017), aunque es más conocida por el especial televisivo Beyoncé: Lemonade (2016).

Mejores efectos visuales: First Man

First Man, de Damien Chazelle, se tuvo que conformar con el premio a los efectos visuales -optaba a otras tres estatuillas-. Detrás del galardón, encontramos, como cabezas visibles de todo el equipo, a los profesionales Paul Lambert, Ian Hunter, Tristan Myles y J.D. Schwalm. Es el segundo Óscar para Lambert tras lograrlo con Blade Runner 2049 (2017) y para Hunter, que lo consiguió por Interestellar (2015). Ambos tienen pleno de acierto en las dos ocasiones en las que han optado a estatuilla. Para Myles y Schwalm es su primer Óscar en su primera nominación.

Mejor mezcla de sonido: Bohemian Rhapsody

Los premios de sonido fueron para Bohemian Rhapsody, la película que ha vuelto a poner de moda en todo el planeta el rock de Queen. Paul Massey, Tim Cavagin y John Casali recogieron el galardón por la mezcla de sonido de la película. Primer Óscar en la octava nominación para Paul Massey, que había optado a premio antes por Leyendas de pasión (1995), Air Force One (1997), Master and Commander (2004), Walk the Line (2007), Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto (2007), El tren de las 3:10 (2008) y Marte (2016). Para Cavagin también es su primer Óscar en su segunda nominación -optó en 2018 por Baby Driver– y para Casali el primero en su primera vez como candidato.

Mejores edición de sonido: Bohemian Rhapsody

John Warhurst y Nina Hartstone recogieron el Óscar por la edición de sonido de Bohemian Rhapsody. Ambos son debutantes en esto de los Óscar. Entre los trabajos de John Warhust (edición de música) encontramos títulos como La teoría del todo (2014), 127 horas (2010) o Sweeney Todd ((2007). Entre los de Nina Hartstone (edición de diálogos), Gravity (2013), Una educación (2009) o Las horas (2002).

Mejor documental: Free Solo (EEUU)

Free Solo sigue al escalador Alex Honnold mientras corona El Capitán en el Yosemite, sin cuerdas ni equipo de seguridad. Ganador del BAFTA y de 16 premios más, es uno de los documentales del año en el mundo anglosajón. Es el segundo largo documental de su pareja de directores, Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi, especializados en la montaña. Juntos firmaron en 2015 Meru, una película sobre la ascensión de tres escaladores a uno de los montes más codiciados del Himalaya. Chai Vasarhelyi tiene más experiencia antes de unirse profesionalmente a Chin con documentales como Incorruptible (2015) o Youssou Ndour: I Bring What I Love (2008).

Mejor película de animación: Spider-Man: Un nuevo universo

Era la favorita en su categoría y no defraudó. Spider-Man: Un nuevo universo se impuso a las secuelas de Los increíbles y Rompe Ralph, a Wes Anderson y al anime Mirai. La película, que firman Bob Persichetti y Peter Ramsey, lleva 53 premios en la temporada incluyendo el Globo de Oro y el BAFTA. Ópera prima en la dirección de Persichetti que ha trabajado en el departamento de animación de títulos como Hércules (1997), Fantasía 2000 (1999) o Shrek 2 (2004). Por su parte, Ramsey había dirigido antes el cortometraje Monstruos contra alienígenas: Calabazas mutantes del espacio y el largometraje El origen de los guardianes. Además tiene una amplia experiencia como dibujante de storyboards e ilustrador también en películas de acción real.

Mejor película de habla no inglesa: Roma (México)

Roma se impuso como se preveía en la categoría de habla no inglesa y consiguió, aunque parezca increíble, el primer Óscar de la historia para México en esta categoría. El país había optado antes a la estatuilla en ocho ocasiones con Macario (Roberto Gavaldón, 1960), Ánimas Trujano (Ismael Rodríguez, 1961), Tlayucan (Luis Alcoriza, 1962), Actas de Marusia (Miguel Littín, 1975), Amores perros (Alejandro González Iñárritu, 2000), El crimen del padre Amaro (Carlos Carrera, 2002), El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006) y Biutiful (Alejandro González Iñárritu, 2010). Además del Óscar, ha conseguido ser la mejor película extranjera para los Globos de Oro, los BAFTA o los David di Donatello y mejor película iberoamericana para los Goya o los Forqué.

Mejor canción: ‘Shallow’ de Ha nacido una estrella

Lady Gaga se hizo con el Óscar a mejor canción por Shallow –su interpretación junto a Bradley Cooper fue uno de los escasos momentos memorables de la gala-. Ya estuvo nominada a los Óscar en 2015 por la canción Til It Happens to You del documental The Hunting Groundsobre los abusos sexuales en los campus universitarios de EEUU. Pero Ha nacido una estrella ha sido su entrada por la puerta grande en Hollywood como cantante, compositora y actriz.

Mejor banda sonora: Black Panther

El óscar a la banda sonora original de Black Panther supone la confirmación del compositor sueco Ludwig Göransson que hasta ahora había destacado con la saga Creed y con otras películas de superhéroes como Venom o Los vengadores: Infinity War, así como con series como New Girl o Finales felices. Es conocido y reconocido además por ser el productor habitual de Childish Gambino. Su trabajo para Black Panther le ha valido también un Grammy, aunque en los pasados Globos de Oro, sin embargo, fue Juston Hurwitz quien se hizo con el premio por su composición para First Man.

Mejor fotografía: Roma

El blanco y negro -donde competía con la polaca Cold War-, pero también esos espectaculares planos secuencia marca de la casa, pueden estar detrás del Óscar a la mejor fotografía para Alfonso Cuarón por Roma. Eso y que, le pese a quien le pese, es la película del año. Sorprende -sobre el papel- que Cuarón pudiese hacerse con los premios como director y como director de fotografía en una misma película. Pero está claro que el mexicano está llamado a hacer cosas históricas -en Hollywood o fuera de él- y en ello está. Otra hazaña para la saca.

Mejor montaje: Bohemian Rhapsody

El Óscar en montaje fue para el también compositor (¡!) John Ottman. Colaborador habitual en música y montaje del director Bryan Singer, su trayectoria como montador tiene momentos importantes como Sospechosos habituales, por la que consiguió un BAFTA, tres entregas de la saga X-Men (X-Men 2, Días del futuro pasado y Apocalipsis) o Superman Returns: El regreso.

Mejor guión adaptado: Infiltrado en el KKKlan

Spike Lee, el eterno niño malo de Hollywood, recibió el Óscar al mejor guion adaptado, primera estatuilla de toda su carrera, por el que es su mayor éxito desde hace mucho. Spike Lee estuvo nominado antes en 1990 por el guion original de Haz lo que debas y en 1998 por el documental 4 Little Girls. Tiene en su haber también un Óscar honorífico, que la Academia le concedió en 2016.

Mejor guión original: Green Book

Ni Roma, ni La favorita, ni El vicio del poder, el Óscar a mejor guion original fue para Peter Farrely por Green Book -y para Nick Vallelonga y Brian Hayes Currie-. Qué decir de Farrely. Los guiones de títulos como Dos tontos muy tontos, Yo, yo mismo e Irene o Algo pasa con Mary salieron de su cabeza -y la de su hermano Bobby-. El premio a Green Book es una de esas conversiones que tanto gustan a la Academia. Menos experiencia tienen Vallelonga y Hayes Currie, sin apenas títulos conocidos en sus trayectorias como guionistas.

Mejor actriz secundaria: Regina King por El blues de Beale Street

Regina King consigue su primer Óscar por su trabajo en El blues de Beale Street, de Barry Jenkins, una de las grandes ausentes de la edición -estaba nominada también a guion adaptado y música-. Por este mismo trabajo también consiguió el Globo de Oro, entre muchos otros reconocimientos. King es habitual en la televisión donde ha tenido algunos trabajos celebrados -y algunos premiados- en series como The Leftovers, American Crime o Seven Seconds, por la que también estuvo nominada en los últimos Globos de Oro.

Mejor actor secundario: Mahershala Ali por Green Book

Mahershala Ali era otra de las apuestas segura de estos Óscar. Su trabajo en Green Book le ha reportado ya galardones como el Globo de Oro o el BAFTA, entre muchos otros. Repite el premio conseguido hace dos años por Moonlight, de Barry Jenkins. Curtido en la televisión, donde ahora ha regresado como estrella para protagonizar la tercera entrega de True Detective, fue precisamente Moonlight la que lo disparó como actor a tener en cuenta. Lo tiene todo para darnos muchas alegrías como protagonista…

Mejor actriz: Olivia Colman por La favorita

Por una vez la crítica pudo con las casas de apuestas. La interpretación de la británica Olivia Colman en La favorita era la favorita de la crítica, pero todo hacía presagiar que sería Glenn Close la que al fin conseguiría su ansiado Óscar -aunque por una película menor en su filmografía-. El premio fue para Colman coronando así un gran año con el BAFTA y el Globo de Oro a la mejor protagonista en comedia o musical, entre muchos otros galardones. Colman ‘entra’ en el cine internacional después de ganarse el respeto mundial por trabajos televisivos como Broadchurch o The Crown.

Mejor actor: Rami Malek por Bohemian Rhapsody

Parecía imposible, pero Rami Malek se ha deshecho de su icónico papel en la serie Mr Robot -por el que consiguió un Emmy- para convencer a los Óscar -y a los Globos de Oro, entre muchos otros premios- interpretando a Freddy Mercury. Para lograrlo -lo del Óscar- ha vencido a Christian Bale en un papel que parecía diseñado para la ocasión, a Willen Dafoe en uno de sus mejores trabajos -y ya es decir- o al cada vez más presente y siempre perfecto Viggo Mortensen. Está ante la oportunidad de su vida para demostrar que hay vida más allá de Elliot Alderson.

Mejor dirección: Alfonso Cuarón por Roma

Alfonso Cuarón se llevó el premio a la dirección por Roma y es la segunda vez que lo consigue tras el de 2014 con Gravity -en ambos casos, curiosamente, se le escaparon los premios a mejor película y guion original-. Es la punta de lanza de una generación de cineastas mexicanos que ha conseguido conquistar Hollywood -junto con Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro- y además lo ha conseguido sin renunciar a rodar de cuando en cuando en su país como hizo con Y tu mamá también o precisamente Roma. Larga vida a Cuarón y sus planos secuencia emocionales.

Mejor película: Green Book

Si conveníamos en que el doblete de Roma -mejor película y mejor película extranjera- era bastante improbable, la mejor situada para llevarse a casa el máximo galardón de la noche era Green Book. Y lo era por varias razones: por tratar el eterno conflicto racial sin huir de un cine para todos los públicos, por basarse en hechos reales, por incluir interpretaciones de altura, una historia de amistad masculina y una conversión en director serio del otrora rey de la comedia descerebrada, Peter Farrely, de esas que tanto gustan a Hollywood… Voilà: Green Book es la mejor película del 2018 para los Óscar.

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