Nuestras 9 de 2019

Llegó. Un día más tarde de lo habitual en el blog por problemas logísticos, pero aquí está nuestro tradicional repaso por las experiencias cinematográficas de este año que ya va llegando a su fin. Como siempre les advertimos, no se trata de “las mejores películas del año”, algunas ni siquiera son de 2019… La única regla es elegir las tres películas con las que cada uno de los miembros de Digital 104 han vivido sus experiencias más importantes de estos últimos 12 meses. Y como siempre hay de todo: cine estadounidense, cine europeo y, más específicamente, mucho cine español; ficción, documental y no ficción; largos y cortos; cine mainstream, cine indie y cine de autor, sean lo que sean esas etiquetas… ¿No les pica la curiosidad?

Jonay elige…

La virgen de agosto, de Jonás Trueba

“Porque Jonás vuelve a hacer lo que quiere, y eso se refleja en la frescura de sus diálogos, personajes y situaciones. Una película generacional y estacional, donde el verano madrileño hace de paréntesis del día a día para poder pensar y actuar al compás de un ritmo vital más pausado, pero no por ello más sencillo. Jonás es cine y su cine realidad ficcionada”.

Mula, de Clint Eastwood

“Méritos aparte de seguir al pie del cañón con una fuerza y coherencia envidiables, con Mula, Clint Eastwood repite la fórmula magistral de ponernos entre la espada y la pared, hacernos empatizar con el mal, con lo políticamente incorrecto o con el cabrón de turno y, a menudo, sentirnos bien por ello. Adoro esa capacidad del cine y Eastwood la maneja, una vez más, a la perfección”.

La Tierra llamando a Ana, de Fernando Bonelli

El cortometraje también es cine y, por si quedaba alguna duda, esto lo deja más que claro el director Fernando Bonelli, que junto a la actriz Laia Manzanares, bordan una historia tan sencilla como llena de matices visuales y sonoros y que dejan patente la necesidad de la comunicación, sea o no verbal. 

Domingo elige…

I Do Not Care If We Go Down In History As Barbarians, de Radu Jude

“El Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria sigue siendo para mí un pequeño oasis de descubrimientos cinéfilos. Este año me traje en la cabeza la poderosa I do not care if we go down in History as Barbarians -algo así como ‘No me importa si pasamos a la Historia como bárbaros’, del rumano Rade Jude. Reflexión sobre la memoria del país -o más bien sobre la desmemoria-, sobre la capacidad -o más bien, incapacidad- autocrítica al mirar como colectivo nuestro pasado reciente -¿les suena?-, pero sobre todo un deslumbrante ejercicio de ficción adulta que aprovecha los irrepetibles recursos que sólo puedo darnos el mundo real. Una lección de cine apabullante”.

Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar

“Me gustó mucho Dolor y gloria. La razón no está en el impecable trabajo de Banderas, ni en secundarios como Etxeandía o Sbaraglia, que brillan con luz propia. Tampoco está en una estupenda Julieta Serrano, ni en una ajustada Penélope y menos en unos más bien desaprovechados Raúl Arévalo y Nora Navas. Me gusta porque es honesta. Y no me refiero a que este o aquel detalle puedan salir o no de la experiencia vital de Almodóvar, sino que creo que el director manchego ha conseguido hacer su película más humana o, al menos, en la que menos se notan las costuras. Hacia la gloria a través de la vulnerabilidad”.

Varda por Agnes, de Agnes Varda

Varda por Agnès es el testamento de una cineasta atípica, libre y brillante. Es una fantástica despedida para una de las figuras de la modernidad en el cine. Podríamos tener la tentación de tildar esta película de masterclass, porque también lo es. Pero Varda trasciende el mero recorrido por su vida y obra -inseparables-, empapándolo todo de su creatividad y de su socarronería. Agnès Varda merecía ser despedida con una sonrisa, con la contagiosa energía creadora que transmiten sus películas. Gracias por haber existido”.

Jairo elige…

La ciudad oculta, de Víctor Moreno

“Una auténtica experiencia sideral, pero muy cercana, en el interior de la tierra, bajo nuestro pies. Cine antinarrativo que deviene en puro goce audiovisual. Cine extremo, radical, realmente inmersivo y que logra navegar hacia el subconsciente y desembarcar en ese misterio lugar del fondo de nuestro cerebro donde el arte adquiere un extraño y maravilloso sentido”. 

Ventajas de viajar en tren, de Aritz Moreno

“Esta inclasificable película ha sido de lo más disfrutable del año. Un torrente de inventiva, de historias dentro de otras historias; un brindis al placer de narrar, a los personajes excéntricos, tiernos y perdidos; una borrachera de cine de las que te dejan pletórico y sin resaca. Y además, una ambiciosa proeza de producción para una ópera prima española”.  

Ad Astra, de James Gray

“Siento debilidad por las películas cosmológicas y el último título de Gray transporta ese ansia de infinitud del ser humano, esa determinación y ‘voluntad de poder’ por llegar al infinito, y, al mismo tiempo, ese miedo al vacío, a la nada y a perder el control que todos tratamos de espantar. De paso, se marca una de las mejores persecuciones del cine de ciencia ficción que ya quisieran otras sagas galácticas…”.

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