Y después, ¿qué?

La crisis provocada por la expansión del COVID-19 y el obligado encierro en casa, que en España se mantendrá – de momento-, hasta el próximo 11 de abril, nos ha llevado esta semana a dejar por escrito algunas reflexiones sobre las consecuencias a medio y largo plazo para nuestro sector. No es fácil predecir nada y todo son elucubraciones, dudas, preguntas -la mayoría todavía sin respuesta-. Ni vamos de apocalípticos ni mucho menos de iluminados, pero creemos que esta situación extraordinaria que estamos viviendo provocará probablemente un cambio sustancial en la industria del cine.

  • Leemos en varios medios y en comunicados de asociaciones del sector la dimensión de la crisis atendiendo a los rodajes cancelados. Nos decimos a nosotros mismos que volveremos a la normalidad, pero no hay duda de que la normalidad tardará en llegar y no sabemos exactamente cuál será esa ‘normalidad’. El encierro nos ha dejado claro que habrá demanda de contenidos. Lo que no está claro es quién, cuando esto pase, estará en disposición de producirlos, de levantar los proyectos que hacen falta para generarlos.
Foto: Dimitri Houtteman en Pixabay
  • Aunque el cambio más profundo parece que puede venir para la distribución y exhibición. La crisis del COVID-19 ha hecho también que innumerables festivales se cancelen o se pospongan. Si todo sale bien, tendremos un otoño tan cargado de eventos que no daremos abasto a participar en todos. Es imposible que todos esos festivales que se van a celebrar en octubre tengan público… Algunos ya han asumido el reto y se han reconvertido en festivales digitales. ¿Será ese un futuro más cercano de lo que parecía? Porque una de las cosas que han quedado claras en este confinamiento es que el hábito de ver cine en línea ha empezado a instalarse en la cotidianidad de la gran mayoría de la población. El ‘quédate en casa’ ya se había empezado a instaurar para muchos desde antes, pero ahora se ha ‘democratizado’. Parece inevitable pensar que las plataformas VOD y los estrenos digitales acabarán por ser la norma y eso, claro, las salas tradicionales lo notarán. Quién sabe si después de una fiebre inicial por salir a la calle, visitar los bares, volver a pasear con la gente, no nos demos cuenta de que esa ‘caja de Pandora’ que hemos abierto, la de comprar desde casa, pedir comida a domicilio, ver cine desde el sillón, no es tan sencilla de cerrar. Lo que nos lleva a otro problema o tema de debate…
Foto: Mohamed Hassan en Pixabay
  • Como gesto de solidaridad, muchas instituciones han llevado sus ciclos y actividades de cine a Internet y la gran mayoría los están ofreciendo gratis para intentar paliar la desesperación del confinamiento. Al mismo tiempo, muchos creadores han ido liberando también sus propias obras audiovisuales. Cabe pensar hasta dónde llegará esta idea del cine gratuito. Está claro que necesitaremos productos que consumir, ya lo hemos demandado en estas semanas, pero lo que también queda claro es que nadie -al menos de la industria- gana si los consumimos gratis. Puede ser generosidad, pero también un suicidio. Ya no necesitamos piratear para devorar películas sin gastar, ahora nos las regalan sus creadores. Y no es que vayamos a comer gracias a los ingresos que nuestras obras puedan generar en las plataformas de vídeo bajo demanda. Es más bien un tema de consideración a lo que creamos, de respeto a nosotros mismos y a nuestros equipos. Por supuesto que siempre hay en la trayectoria de todos, proyectos que podemos -y hasta debemos- ofrecer gratis, pero hay otros que no. Y cada uno conoce los suyos. Es la guerra silenciosa que hemos vivido tantas veces cuando pedimos dinero por proyectar alguna de nuestras películas y los organizadores no lo entienden. ¿Les suena aquello de “Pero si es una oportunidad para ustedes”? ¿Y lo de ‘Es una forma de darse a conocer y llegar a nuevos públicos”?
Foto: Free-Photos en Pixabay
  • Hay finalmente unas pérdidas menos evaluables o más difíciles de medir, también, quizás, más difíciles de explicar. El estado de alerta ha hecho que el año se pare en seco. No sabemos hasta cuándo. 2020 será un año más corto y… Quién sabe cómo será cuando lo recuperemos. Eso es así en todos los sectores, pero también en el cinematográfico. Si tenías una película lista para enseñar, para presentar en festivales, para ir preparando sin prisa pero sin pausa su estreno comercial, habrá que cambiar los planes. Lo mismo que si buscabas su estreno en festivales porque el calendario ha saltado por los aires.

Quizás de la desesperación que provoca darle vueltas a estos pensamientos en tantas horas muertas como tiene el día surja la necesidad de escribir esta entrada sin ninguna certeza. No sabemos cómo será el futuro próximo, cuando al fin podamos volver a la calle con cierta normalidad, pero no será como antes, habrá que amoldarse a unas circunstancias que aún desconocemos… Pero habrá que adaptarse para seguir creando y habrá que crear para seguir viviendo. No sabemos hacer otra cosa.

[Imagen de portada: Pete Linforth en Pixabay

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