10 películas a través de las que vivir la primavera

Ahora que quien más quien menos está aprovechando el encierro en casa para ponerse al día de cine y series pendientes, todas las listas son bienvenidas. Ahí fuera, en la calle, ya es primavera y el fin de semana, al fin, hasta pudo palparse algo -horario incluido-, colándose por las ventanas. Así que hemos decidido repasar algunas películas en las que la primavera está muy presente. A través de ellas puedes vivir algo de lo que significa esta época del año llena de florecimientos, despertares y primeros amores.

La llegada de la primavera (Mikio Naruse, 1947)

Mikio Naruse (Nubes de verano, Crisantemos tardíos) convirtió la primavera en metáfora del despertar sexual en esta película de 1947. A los cuerpos de los adolescentes protagonistas del filme les llega la estación de las flores como un terremoto. Un acercamiento repleto de naturalidad al despertar sexual y a cómo choca con los códigos sociales imperantes, creados siempre por los adultos que olvidaron su adolescencia.

Desfile de Pascua (Charles Walters, 1948)

El domingo de Pascua se celebra en EEUU la llegada de la primavera y se hace con un multitudinario desfile en las calles. En los años 30, el compositor Irving Berlin le dedicó a la fiesta la canción Easter Parade, que Hollywood aprovechó como punto de partida de esta comedia musical protagonizada por Fred Astaire -sustituyendo a un lesionado Gene Kelly- y Judy Garland. Dirigió Charles Walters que también llegó al proyecto como sustituto, en esta ocasión de Vicente Minelli, que rechazó el proyecto por discrepancias con Garland, por entonces su mujer.

Primavera tardía y Primavera precoz (Yazuhiro Ozu, 1949 y 1956)

El maestro del cine japonés, Yazuhiro Ozu, también tuvo a la primavera como protagonista no sólo de una, sino, al menos, de dos de sus obras maestras. La primera fue Primavera tardía, que cuenta la historia de Noriko, una mujer soltera que cuida de su padre viudo y al que el padre y su tía Masa quieren casar antes de que sea ‘demasiado tarde’ para ella.

Ozu insistió en la primavera y en todas las constantes estéticas de su cine en Primavera precoz, película de 1956 en la que un hombre casado tiene una aventura amorosa con la hija de un compañero de trabajo.

Todo en un día (John Hughes, 1986)

El primer día de primavera es el día en el que sucede “todo” en este verdadero clásico de los 80, cuando el cine adolescente tenía entidad propia. Un jovencísimo Matthew Broderick interpreta a Ferris, un adolescente que se desembaraza como puede de sus padres para divertirse por Chicago con su novia y su mejor amigo. Dirige John Hughes, responsable de otros clásicos de la época como El club de los cinco, La chica de rosa o La mujer explosiva.

Cuento de primavera (Erich Rohmer, 1990)

Tratándose de estaciones no podía faltar en la lista el francés Erich Rohmer, que dedicó un cuento a cada una de ellas. De nuevo el discurrir de los días y las conversaciones cotidianas parecen ser la forma de acercarnos poco a poco y casi sin notarlo a las emociones de los personajes. Esta vez es una joven graduada en filosofía que pasa un fin de semana en el campo junto a una amiga, el padre de esta y su joven amante. Y es primavera, claro.

Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (Kim Ki-duk, 2003)

Aquí pasan todas las estaciones del año, pero comienzo y final suceden en primavera y se convierten así en la verdadera protagonista de esta historia de aprendizaje vital -casi cósmico, podríamos decir- protagonizada por dos monjes aislados en medio de la naturaleza. En la película del surcoreano Kim Ki-duk, aquí en su mejor momento de forma, la primavera significa siempre un nuevo renacimiento. Quizás es la película más metafísica y más metafórica de toda su filmografía.

Entre los premios conseguidos por el filme destaca el Cóndor de plata a la mejor película en habla no hispana o la Lady Harimaguada de oro en el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Primer amor (Mia Hansen-Løve, 2011)

Otra autora con prestigio en festivales, la francesa Mia Hansen-Løve (El porvenir), indagó en una de sus primeras películas en la primavera como metáfora del despertar, en este caso amoroso, de sus protagonistas. Camille, de quince años, y Sullivan, de 19, viven un amor apasionado, que se ve interrumpido cuando él tenga que partir para Sudamérica. Años más tarde, Camille y Sullivan han rehecho sus vidas, pero vuelven a encontrarse.

Mención especial en el Festival de Locarno y seleccionada en sección oficial del Festival de Cine de Gijón.

Spring Breakers (Harmony Korine, 2012)

Las vacaciones de primavera (‘Spring Break’) es otra de esas tradiciones estudiantiles estadounidenses que aprendimos gracias al cine. El siempre polémico Harmony Korine (Julien Donkey-Boy) tuvo uno de sus últimos momentos de gloria -dividiendo como siempre a todos- con este acercamiento a la juerga continua de cuatro estudiantes de universidad en sus vacaciones de primavera. La presencia en el reparto de Selena Gómez influyó, a buen seguro, en la popularidad de la película.

El filme, que compitió en Venecia, consiguió el Premio digital del festival de películas futuras.

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