Estas 15 cumplen 50

Esta semana hacemos un viaje al pasado para recordar algunas películas que en este 2020 están cumpliendo 50 años -durante el año dedicaremos alguna otra entrada a aniversarios similares-. 1970. El primer año de la década que lo cambiaría todo en Hollywood aún se encontraba lejos de la revolución que estaba por llegar, aunque parte de sus responsables ya estaban introduciéndose en la industria -Coppola ganaba el Óscar como guionista-. En EEUU fue el año de tres películas bélicas: Patton, que arrasaba en los premios de la Academia; la divertida M.A.S.H., que triunfaba en Cannes; y la ‘atípica’ superproducción Tora! Tora! Tora!. También sería el año de Aeropuerto, un filme que inauguraría no sólo una saga sino toda una fiebre/obsesión por las películas de catástrofes aéreas.

España conseguía nominación en los Óscar gracias a Buñuel aunque lo ganaría Elio Petri (Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha), un italiano hoy casi olvidado. Otras figuras del cine italiano más reconocidas hoy lanzaron aquel año nuevos filmes: Bertolucci, Antonioni, De Sica… Y aunque en el cine francés fue Éric Rohmer quien también llego a los Óscar -estuvo nominado como guionista por Mi noche con Maud, una película de 1969- Françoise Truffaut fue el que consiguió la hazaña de estrenar dos películas en el mismo año. Aunque si hablamos de hazañas hay que dirigir el foco al alemán Rainer Werner Fassbinder que firmó 7 peliculas entre tv y cine incluyendo sus clásicos El soldado americano y Atención a esa prostituta tan querida. En Alemania, además, debutaba Wim Wenders y Werner Herzog estrenaba sus marcianas También los enanos empezaron pequeños -rodada en Lanzarote- y Fata Morgana.

En esta entrada hacemos un repaso por 15 de aquellas películas. No están todas, pero las que están destacaron de alguna manera del resto. Algunas lo hicieron por su calidad, otras por su éxito crítico y algunas otras por su relevancia posterior.

Patton

Fue la gran vencedora en los Óscar de aquel año con 7 premios de diez nominaciones -incluyendo película, director, guion, actor protagonista o dirección de arte para el español Gil Parrondo-. Todo un clásico del cine bélico, retrato del general estadounidense George Patton, dirigido por Franklin J. Schaffner (El planeta de los simios), protagonizado por George C. Scott (Anatomía de un asesinato) -que rechazó el premio- y con guion escrito por Francis Ford Coppola.

M.A.S.H.

Patton tuvo ese año casi un ‘reverso’ cómico en M.A.S.H., la adaptación que hizo Robert Altman de la novela de Richard Hooker sobre las peripecias de un grupo de médicos estadounidenses en plena Guerra de Corea. El filme, convertido con el tiempo en un clásico de la sátira y el humor negro y que daría pie a una popular serie de televisión homónima, conquistó algunos premios importantes de la temporada como el Globo de Oro a la mejor comedia o musical o el Óscar al mejor guion adaptado, además de ser la vencedora de la Palma de Oro en Cannes.

Tora! Tora! Tora!

Pero aún hubo hueco ese año para otro clásico del cine bélico. Tora! Tora! Tora! pretendía retratar con minuciosidad y equidistancia el ataque japonés a la base norteamericana de Pearl Harbour que dio comienzo a la Segunda Guerra Mundial. Para ello, contó los hechos desde uno y otro bando, usando los dos idiomas y junto a Richard Fleischer aparecen como directores en los créditos los japoneses Kinji Fukasaku y Toshio Masuda. Pese a sus cinco nominaciones al Óscar, sólo pudo conquistar el premio a los mejores efectos visuales.

La hija de Ryan

1970 también sería el año del regreso de David Lean (Lawrence de Arabia) cinco años después del éxito de Doctor Zhivago. El que acabaría siendo el penúltimo filme del cineasta británico se acercaba a la Irlanda de la Primera Guerra Mundial y lo hacía centrándose en Rosy Ryan (Sarah Miles), hija de un tabernero de una pequeña población de la costa, que encuentra en un joven militar herido el verdadero y prohibido amor. La película obtuvo dos premios Óscar -mejor actor secundario (John Mills) y mejor fotografía- y el David de Donatello a la mejor producción extranjera.

Maridos

Ya era un cineasta seguido por muchos por sus revolucionarias Faces o Shadows, pero aún no habían llegado algunas películas decisivas de su filmografía. El estadounidense John Casavettes, pilar del cine independiente norteamericano, comenzaba su década clave con una ‘comedia masculina’. Se titulaba Maridos y estaba protagonizada por los actores fetiche de su cine como Ben Gazzara, Peter Falk o el propio Casavettes. Tuvo una repercusión discreta en comparación con el resto de trabajos de su filmografía, pero logró estar nominada al mejor guion en los Globos de Oro.

Zabriskie Point

¿Y los grandes autores del cine europeo que andaban haciendo en 1970? El italiano Michelangelo Antonioni realizó la segunda de las tres películas en inglés producidas por Carlo Ponti. Tras el sorprendente éxito de Blowup, Zabriskie Point fue un fracaso mayúsculo tanto comercial como crítico, aunque pronto se ganó el estatus de “película de culto”. De nuevo, su época está muy presente, especialmente a través de la música -Pink Floyd, Grateful Dead, The Youngbloods- y de un argumento que intentaba atrapar el inconformismo de la juventud del momento con el desencanto y nihilismo propio del cine de Antonioni.

El pequeño salvaje y Domicilio conyugal

¿Y en Francia? En 1970 se encontraban en plena forma los cineastas fundadores de la nouvelle vague. Uno de ellos, Franoise Truffaut estrenó dos películas: El pequeño salvaje y Domicilio conyugal.

El pequeño salvaje es una película atípica en la carrera de Truffaut, pero también una de las más respetadas. En ella, adapta la biografía que publicó el médico Jean Itard -que interpreta él mismo- sobre Victor de Aveyron un niño que a finales del XVIII fue encontrado en un bosque cerca de Toulouse y que había crecido sin contacto con otros seres humanos.

Por su parte, Domicilio conyugal retoma al personaje de Antoine Doinel, niño protagonista de Los 400 golpes, que ahora es una recién casado que espera un hijo. Cuando Antoine -interpretado de nuevo por Jean-Pierre Lèaud- conoce a otra mujer en su nuevo trabajo, su matrimonio entra en peligro. La película es una buena muestra de ese cine suyo, ligero y colorido, que reflexiona sin afectación sobre las relaciones de pareja.

Círculo rojo

Otro francés, el veterano Jean-Pierre Melville, presentaba Círculo rojo, la que sería su penúltima película y una de las obras clave de una filmografía siempre ignorada por la historia del cine oficial y reivindicada por la cinefilia. En ella, insiste en las constantes de su particular visión del cine negro con el protagonismo -otra vez- de Alain Delon en una historia -de nuevo- de gángsteres, silencios y códigos de honor. Su influencia en la época -fue uno de los precursores reconocidos de la nouvelle vague– y posterior -cineastas como Tarantino lo citan como sus imprescindibles- reclaman para el cine de Melville un papel más destacado en los libros de historia del cine.

El conformista y La estrategia de la araña

En Italia, aunque fue Petri el que se llevó la mayor gloria aquel año, Bernardo Bertolucci estrenaba dos clásicos de su filmografía inicial, la más vinculada a la política. La primera de ellas fue El conformista, una exitosa adaptación de la novela de Alberto Moravia, que cuenta cómo se introduce un ‘hombre normal’ en un partido fascista. Premiada en el Festival de Berlín acabaría ganando al año siguiente el Globo de Oro a la mejor película extranjera al año siguiente y aspirando al Óscar a mejor guion adaptado, entre otros reconocimientos.

Ese mismo año llegaría también La estrategia de la araña, una película en la que el fascismo vuelve a ser protagonista, esta vez con la investigación que emprende un joven para esclarecer el asesinato de su padre, ocurrido en plena Italia de Mussolini. Aunque pasó más desapercibida, en su haber tiene reconocimientos destacados también como la Espiga de oro de la Seminci de Valladolid.

El pájaro de las plumas de cristal

1970 nos trajo también algunas óperas primas que ya marcaban el discurso que iban a seguir sus directores y que se convirtieron pronto en películas de culto. Es el caso del italiano Darío Argento. El pájaro de las plumas de cristal cuenta las peripecias de Sam Dalmas, un escritor estadounidense que investiga en Roma a un misterioso asesino en serie de mujeres que actúa en la oscuridad de la noche. La película se insertaba de lleno en el giallo, un subgénero de la literatura y el cine italianos que contaba historias de suspense salpicados de elementos del terror y cierto erotismo. La llegada de Argento ahondó en esos elementos e introdujo una obsesión esteticista personal que el éxito internacional de la película convirtió en elemento a imitar.

Tristana

Tercera novela de Galdós que adaptó Buñuel y nuevo regreso a España tras el escándalo de Viridiana. Catherine Deneuve y Fernando Rey protagonizan un filme que pudo verse fuera de concurso en Cannes, que estuvo nominado al Óscar a mejor película extranjera y que consiguió los premios a mejor película, director y actor en las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos y los de película y actor en los San Jorge -actuales Sant Jordi-. Sin grandes alardes, Buñuel crea una de sus obras cumbre, resumen de muchas de sus obsesiones y de su transgresor sentido del humor, contando la obsesión de Don Lope por la joven Tristana, a la que recogió de niña para cumplir una promesa hecha a sus padres.

¡Vivan los novios!

Luis García Berlanga seguía a la suyo, filmando comedias negrísimas sobre la sociedad de la España franquista que sorteaban como podían -unas veces con más éxito que otras- la censura. Leo (José Luis López Vázquez) es un empleado de banca que llega a un pueblo de la costa catalana para casarse con Loli (Lali Soldevilla). Viaja acompañado de su madre, pero cuando esta muere, la pareja hará lo que sea para ocultarlo y así poder celebrar el enlace.

¡Vivan los novios! compitió en Cannes, pero fue un fracaso crítico y comercial que no sólo tuvo problemas con la censura, sino también de producción. De hecho, era la segunda de tres películas que iba dirigir el valenciano con la producción de Suecia Films, pero tras el fracaso de La boutique y de esta misma fue la última vez que trabajaron juntos.

El jardín de las delicias

Buñuel, Berlanga… El otro gran autor de nuestro cine en esos años era Carlos Saura y estaba en plena forma. El jardín de las delicias fue su película de 1970. De nuevo está presente una crítica al pasado inmediato de nuestro país, a la España más negra y a la moralidad rancia de la sociedad franquista en medio de un argumento ‘peculiar’ y plagado de contenidos metafóricos y humor negro: Antonio Cano -de nuevo José Luis López Vázquez- es un exitoso constructor al que un accidente de tráfico deja amnésico. Su familia intenta que recupere la memoria -él es el único que conoce la forma de acceder al dinero del negocio- representando escenas de su vida.

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