10 películas de todos los tiempos que (re)descubrir este Halloween

La verdad es que nos está quedando un 2020 muy Halloween, ¿no? El próximo fin de semana llega la fiesta más terrorífica del año y, con todas las peculiaridades en las que vivimos ahora, siempre es una buena excusa para disfrutar pasando miedo ante una de esas películas que queremos revisitar o descubrir. Por si te sirve de algo, nosotros te proponemos esta semana diez títulos, uno por década desde los años 20 del siglo XX hasta la actualidad. Y, no, no hay ninguna en la lista sobre virus letales, pandemias, contagios y demás. A veces es difícil competir con la realidad…

La brujería a través de los tiempos (Benjamin Christensen, 1922)

Curiosidad de curiosidades, este ‘documental’ danés demuestra que muchas cosas en esto del cine se inventaron en la época muda. El documental sobre la historia de la brujería se entremezcla con escenas ficcionadas y, uno no sabe si de manera consciente o por pura casualidad, Christensen consigue crear un ‘todo’ que por momentos es realmente terrorífico.

La brujería a través de los tiempos está inspirada en un manual alemán para inquisidores del siglo XV -¡toma ya!- y hace un repaso con gran poder icónico y expresivo por varios siglos de magia negra y ocultismo.

Vampyr, la bruja vampiro (Carl Theodor Dreyer, 1932)

Que uno de los grandes de la historia del cine, el danés Carl Theodor Dreyer, rodara en 1932 esta historia fantástica tiene que hacernos pensar que eso de la infravaloración del género fue muy posterior. Dreyer muestra algunas constantes de su cine y las mezcla con una influencia expresionista indudable. En su momento fue un rotundo fracaso de taquilla lo que hizo que el maestro tardara 10 años en volver a dirigir.

No es cine mudo, pero como si lo fuera porque nos envuelve en un mundo onírico y sugerente con imágenes llenas de fuerza, en el que lo de menos es la historia que se nos está contando. No es exactamente cine de terror, pero como si lo fuera porque por momentos da verdadero miedo…

El hombre leopardo (Jacques Torneur, 1943)

Antes de explotar como figura del cine en los 40 y 50 con títulos como Retorno al pasado o El halcón y la flecha, Jacques Torneur se sumergió en el terror. De sus notables obras de esta época (La mujer pantera, Yo anduve con un zombie), hoy nos gustaría destacar El hombre leopardo.

Terrorífica y modernísima inmersión en los avatares de un asesino en serie, que se ve favorecida por el siempre aterrador blanco y negro expresionista. Además, el gusto retorcido del asesino en cuestión aportó a la cinta un plus malsano. Un cineasta -y una época de su filmografía- a reivindicar.

Dementia (John Parker, 1955)

Terror y surrealismo se dan la mano en este clásico de culto auténtico precedente de títulos como El carnaval de las almas (Herk Harvey, 1962) o a casi toda la filmografía de David Lynch -incluyendo sus cortometrajes-.

En Dementia, viajamos a la atormentada mente de una mujer durante una noche de pesadillas. No hay diálogos. Sólo la voz de un narrador y el poder subyugante de las imágenes y de las sombras. Única película de su director, un tal John Parker.

Los ojos sin rostro (Georges Franju, 1960)

Aunque si hablamos de películas de culto, es obligatorio detenerse en el clásico imperecedero del francés Georges Franju, influencia reconocida y reconocible en títulos contemporáneos tan diferentes como Cara a cara (John Woo, 1997) o La piel que habito (Pedro Almodóvar, 2011).

Un brillante cirujano rapta chicas para utilizar su piel para reconstruir la belleza de su hija, destrozada por un trágico accidente del que se siente culpable. Poesía oscura y ambiente enfermizo para un clásico que no podrás borrar de tu cabeza.

¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976)

Tenía vocación internacional -rodada en inglés con actores foráneos- y una falta de complejos que pocas veces hemos visto en el cine español de terror. ¿Quién puede matar a un niño? toma además dos elementos a priori contrarios al género y los convierte en lo más turbador que hayamos visto jamás: un grupo de encantadores niños y luz mediterránea, mucha luz.

Capaz de crear tensión, pero también de parir escenas imborrables y retorcidas, Chicho acertó también de lleno con la música escalofriante de Waldo de los Ríos. Todo suena a la vez a nuevo y a clásico en esta obra de culto de nuestro cine que nunca se reivindicará lo suficiente.

Al final de la escalera (Peter Medak, 1980)

¡Ay, los 80! Fueron años de oro para el cine de terror, para las sagas y también para aquellas películas de serie B destinadas directamente al videoclub. También fueron años en los que la iconografía del género se introdujo en otros ámbitos de la cultura -qué me dicen del momento en el que Jackson encontró a Landis-. Aunque la película que destacamos hoy es quizás más heredera de la década anterior y de su fiebre por el terror elegante, con ínfulas mainstream y grandes actores.

Al final de la escalera, que protagoniza George C. Scott (Patton, El buscavidas), ha acabado convirtiéndose en un clásico que muchos directores reivindican como influencia clave en sus personalidades cinematográficas y como uno de los mejores títulos del subgénero de casas encantadas. Todo ya estaba aquí y bien contado.

Cronos (Guillermo del Toro, 1993)

Vistos ahora, si los 90 fueron terroríficos fue por aspectos extracinematográficos. De la cosecha de películas de terror de esos años, nos quedamos con Cronos, debut del mexicano Guillermo del Toro (La forma del agua, El espinazo del diablo).

Y aunque no da miedo todo el rato, por momentos sí que consigue desasosegarnos, es una visión original sobre el vampirismo -entre otros muchos temas comunes del género- y además nos permite disfrutar de unos inspiradísimos Federico Luppi, Daniel Giménez Cacho y Ron Perlman.

Dark Water (Hideo Nakata, 2002)

El terror japonés se popularizó a finales de los 90 en Occidente gracias al éxito de The Ring, de Hideo Nakata. Unos años más tarde, el propio Nakata alcanzaría el cenit de su cine con esta Dark Water, terrorífica e intensa historia de una madre que pierde a su única hija.

El filme, como casi era preceptivo en esos años, también contó con remake estadounidense protagonizado por Jennifer Connelly y dirigido por el brasileño Walter Salles (Diarios de motocicleta, Estación Central de Brasil).

Hereditary (Ari Aster, 2018)

Una de las cintas que más han puesto de acuerdo a los aficionados del género y a la crítica en los últimos años es esta ópera prima del estadounidense Ari Aster -volvería a las carteleras con más división de opiniones con la notable Midsommar-.

Una sembradísima Toni Collette (La boda de Muriel, El sexto sentido) es la cabeza de una familia acosada por ‘algo’ sobrenatural que llega a sus vidas después del fallecimiento de la abuela.

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