Las 9 de 2020

La otra gran tradición de la época navideña en el blog es compartir nuestra propia lista de lo mejor del año que ahora termina. Como somos así, nosotros elegimos –cada uno de los tres miembros de Digital 104 selecciona las suyas– nuestras tres experiencias cinematográficas más potentes vividas en los últimos 12 meses. Tenemos varios matices, aunque uno de ellos es fundamental en cuanto al criterio: no es necesario que se hayan estrenado en 2020, solo que hayan sido degustadas, devoradas, descubiertas –o redescubiertas– en estos meses. Estas son nuestras 9 experiencias cinematográficas del 2020. Y sí, se admiten series… Pasen y lean.

Jonay elige…

El cuento de la criada (Bruce Miller, 2017-2019). Serie TV

“Cuando mezclas (y no agitas) varios de mis ingredientes favoritos como son la oscuridad, los dilemas morales, el malrollismo psicológico y la incomodidad en el espectador creas una serie que se convierte en un cóctel delicioso que aturde por momentos y que deja una agradable resaca”.

La tortuga roja (Michael Dudok de Wit, 2016)

“Cuando tienes que buscar el equilibrio entre cine para adultos y para niños te encuentras con maravillas como La tortuga roja. Tan preciosa como devastadora, un tú a tú con la naturaleza más cruda, feliz y cruel, hablando (sin hablar) de lo humano, la naturaleza, la familia o lo que es lo mismo, la vida con sus luces y sus sombras, huella que se ha encargado de dejar el Studio Ghibli en esta coproducción franco-nipona”.

Patria (Aitor Gabilondo, 2020). Serie TV

“Reconozco que en este caso no soy un espectador objetivo, sobre todo cuando mi familia sufrió por parte de ETA desde disparos desde viviendas episcopales hasta la negación de atención sanitaria a un hermano con apenas dos años por miedo del médico al qué dirán –luego lo atendió a puerta cerrada en su propio domicilio–, pero esa es otra historia… Es tal vez por esa falta de objetividad que me pareció una de las historias sobre el conflicto armado –y sus consecuencias– más verosímiles y realistas, sobre relaciones humanas entre personas que piensan distinto, con todo lo bueno y lo malo que conlleva implícito el término ‘humano’”.

Jairo elige…

El diablo a todas horas (Antonio Campos, 2020)

“Los hermanos Campos adaptan la novela homónima de Donald Ray Pollock en un nuevo retrato de la América profunda, esta vez desde los años 40 a los 60. Violencia, religión, ambición y machismo unen las vidas de sus miserables personajes, atrapados en un puñado de kilómetros entre dos pueblos cualquiera. Puede que otras novelas y otras películas abrieran antes la senda por la que ahora transita este producto Netflix, pero la narración es tan impecable, tan contundente, tan desasosegante y tan redonda y las interpretaciones de Robert Pattinson y Tom Holland tan magnéticas y épicas, que aunque la veamos en pantalla pequeña estamos ante cine con mayúsculas”.

Blanco en blanco (Theo Court, 2020)

“No es que sea la mejor película canaria de la historia sino, simplemente, es una de las joyas del cine mundial en estos tiempos pandémicos, premiada desde su premier en Venecia. Más allá de la denuncia sobre un genocidio silenciado, es un mundo propio cargado de imágenes que, estáticas, estarían colgadas en museos; un universo habitado por hombres animalescos de otro tiempo, hechos carne por actores como Lars Rudolph (otra actuación arrebatada y monumental) y que nos confirma que el cine es, sobre todo, mirada y misterio”.

Cristal Oscuro: La era de la resistencia (Louis Leterrier, 2019). Serie TV.

THE DARK CRYSTAL: AGE OF RESISTANCE

“¿Es posible acabar fascinado con esta serie, no ya sin ser fan de la película original de Jim Henson, sino sin ni siquiera haberla visto? Sin duda, sí. Comencé el visionado casi ‘por obligación’, rechazando una estética que me resultaba chocante y excesiva. Pero, con el paso de los episodios, y sobre todo a partir del capítulo 5, acabé completamente seducido por esta revolución imposible, por el carisma de sus personajes inocentes y villanos, por lo básico y eterno del conflicto (la lucha contra nuestro lado oscuro), y por lo delicioso de su artesanía (¡600 minutos con marionetas!). Cuando la terminé, vi la película y volví a ver otra vez la serie, convertido en fan obsesivo que defiende una maravillosa obra de culto, y más cuando Netflix anunció la cancelación del proyecto”.

Domingo elige…

Lazzaro feliz (Alice Rohrwacher, 2019)

“Nunca había visto tanto cine en casa y a la vez nunca había visto tan poco cine de estreno. Durante el confinamiento de marzo y abril me puse al día con muchas de las películas de años anteriores y entre ellas encontré mi experiencia cinematográfica del 2020. Lázaro feliz es una película sorprendente. Interesante en su papel de parábola social, pero definitivamente fascinante y con voz propia en su traje de cuento sobre la humanidad, sobre la bondad enfrentada al mundo y sus cuitas, con un personaje, el Lázaro del título –magnético Adriano Tardiolo–, imposible de olvidar. Alice Rohrwacher es una directora a la que quiero seguir muy de cerca, capaz de firmar una obra maestra atemporal que se degusta como si fuera un clásico de ese cine europeo que nos dio la bienvenida a la edad contemporánea y sin el que no seríamos nada”.

Madre (Bong Joon ho, 2009)

“En febrero pensamos que 2020 sería recordado como el año en el que una película surcoreana ganó el máximo reconocimiento en los Óscar. ¡Qué ilusos! Pero no podemos obviar que lo de Parásitos fue histórico, aunque, mucho me temo, anecdótico. Para lo que sí sirvió es para que se estrenara en España –en plataformas, claro– una de las películas de Bong Joon-ho que permanecían inéditas en nuestro país: Madre. Ni es tan original ni tan redonda como Parásitos, pero es un peliculón, inquietante, intenso, bello en su oscuridad, con un personajazo protagonista que lleva el amor maternal hasta donde nadie se ha atrevido jamás. Puro cine”.

El loco del pelo rojo (Vicente Minelli, 1956)

“2020 fue también el año en el que nos dejaron dos leyendas centenarias del Hollywood clásico: Olivia de Havilland y Kirk Douglas. En homenaje a este último revisité uno de sus papeles más reconocidos. El loco del pelo rojo –estrambótico título en español del original Lust for Life– atesora todo lo bueno de la edad dorada del cine estadounidense –hasta la irrealidad de algunos de sus decorados juega a favor de la historia–, huye de algunos tópicos del género y evidencia que en Vincente Minelli había un cineasta con personalidad suficiente para no dejarse difuminar ni por las interpretaciones de sus estrellas ni por sus guiones. Y eso que aquí ambos –interpretaciones y guion– son sobresalientes. Un biopic –sobre el pintor Vincent Van Gogh– que deberían aprenderse de memoria los responsables de todas esas películas biográficas clónicas que emergen cada año en busca de premios”.

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